VI. Los Buenos
Esta historia no termina . . .
Poco alboroto causó el movimiento de los buenos hacedores, pero sí sentó precedente (pronto imperceptible, pero siempre presente): la buena mercancía ya no tenía lugar en el mercado y todo era ocupado ahora por los desechos.
Nadie sabe, porque es imposible hacerlo, si la oscura previsión del fin de los buenos hacedores, habría llegado sin su intervención, pero lo que ocurrió después fue, en cierto sentido, muy diferente (sin tomar en cuenta el hecho de su desaparición real del mercado libre), ya que por mucho tiempo, el valor del reconocimiento solo llegó a pertenecer a unos desechos de los que ya sabemos suficiente, pero nunca se propagó, porque no podía hacerlo.
La abundancia de desechos fue capaz de cubrir sin problema cualquier interés o malestar por la pérdida de buenos hacedores y mercancía, pero no sofocó los sentimientos conflictivos que esa pequeña sociedad empezó a generar en la población, un poco de desprecio, un poco de envidia, un poco de lástima y un poco de glorificación.
Tras un corto periodo de asimilación, se concluyó erroneamente que no podía hacerse mucho con las tres primeras, pero que al aprovechar la cuarta, podrían, no solo mantenerse vivos y así mismo al pacto, sino incluso fortalecerse y fortalecer su posición.
Una cosa llevó a la otra y más por el flujo de eventos que por las torpes acciones de los miembros del pacto, su apartada sociedad obtuvo reconocimiento como tal y ahora que a pesar de ser muchos miembros, su cerrado círculo de producción y consumo les empezó a quitar años de vida, su posición les sirvió para conseguir jovenes que continuaran su tarea.
Los otros capítulos:
I. Producto y Moneda
II. El Innovador
III. El nuevo Valor
IV. Intentos
V. No todos son Desechos
VI. …
VII. El Pacto
VIII. El Reconocimiento . . . después de un tiempo
IX. Luego del olvido
X. Nueva moneda