La Gestación

Realmente lamento no haber publicado mucho ultimamente, pero la verdad es que los escritos se han vuelto cada vez más crípticos, algunos confusos, otros más simples. Y . . . me pareció por un tiempo que no tenían cabida en este lugar, ahora creo que como Nadie los lee de todas maneras, no debe molestarle. A Nadie.

Así que . . . el que pueda, que lo disfrute.

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La emoción del grito

No le pareció conocer la sensación hasta ese instante. Después de una larga vida de satisfacción lenta, pensó en la suerte, en el destino, en el tiempo y los personajes de una historia que recuerda por completo, pero vagamente. Eĺ también es un personaje. Ahora. Y varios más antes.

Se embriagó. Explotó lo más que pudo. Lo más que quiso.

“Esta sensación vale la pena cultivarla” pensó en un intento de ecstasis. Si tuviera pantalones los hubiera mojado, pero él no necesitaba pantalones. Después de tanto tiempo en silencio, en el preciso instante en que se revelara contra el Vacío opresor, se sintió inmensamente mejor. Como si un enorme peso se esfumara de su espalda, se podría decir, porque la sensación es similar, pero realmente se trataba de una inmensa explosión que salía del centro de la nada, y se disparaba a conquistarlo todo. Aún así, el Vacío era demasiado.

Mucho después se enteró, que aquella pequeña explosión no moriría tan fácil y seguiría la misión de conquista hasta el final. En ese momento no lo sabía, no sabía nada. Había dicho una palabra y había sentido un estremecimiento. Le había gustado. Lo repitió y lo repitió. Fue un tiempo grandioso. Si alguien hubiera podido verlo hubiera muerto al instante por su belleza.
Bailaba con el fuego, no había lugar para sutilezas, debía suceder de todo, en todas partes, al mismo tiempo. Quiso encontrar el límite.

“NO! ” gritaba “NOOOT”, el universo colapsaba con tan solo haber empezado, pero él no se preocupaba, sentía la fuerza en su voz, el inmenso placer de la creación, la destrucción y el caos, la incomparable sensación de ser y oponerse al Padre Vacío que lo encerraba y amenazaba con devorar a cada instante. Él lo haría danzar en llamas, escapar más y más, retroceder ante su voz, “NOOOOT” se empeñaba en gritar amenazante hacia el inmenso Vacío, sin tener en ningún momento la certeza de su mirada de vuelta.

será que me mira?, se preguntaba, “NOOOOT”, parecía responderse, será que me oye? “NOOOOT”, será que le importa? “NOOOT”. No quería detenerse nunca, el poder era angustiosamente placentero, su demostración un milagro propio.

Pero se cansaría, como todos (menos el Vacío, y la Voz lo sabía muy bien) nos cansamos luego de darlo todo.

Otra vez

Las imágenes de idiotas saltando de gigantescos abismos nublan la capacidad comunicativa, pensativa y motora del Idiota que las ve.
Sus manos están puestas suavemente en los aparatos de comunicación que utiliza para hablarle a su clon, un Auto. La pantalla está frente a él, dentro, las imágenes.
Los pensamientos de un Auto son increíblemente claros, cualquier hombre que se encuentre frente a frente con uno puede corroborarlo, de hecho pueden ser altamente peligrosos para muchos idiotas acostumbrados a pensamientos pobres y fragmentados, pues propone la tentación de reemplazarlos.
Para muchos de ellos, los Autos son mejores que nosotros, son más consistentes, pueden entender más cosas, y se comunican de maneras fascinantes. Para muchos otros, los Autos son solo herramientas con amplias capacidades, instrumentos altamente efectivos cuya claridad de pensamiento sirve como un apoyo para la confusa y paulatinamente degradada mente humana.
Para ellos mismos, no son más que un pequeño punto, en una gigantesca red de mentes de diferentes formas. Donde todo esta siendo pensado, por muchas mentes a la vez, y las acciones no son repentinos estallidos alejados unos de otros, sino olas enteras en un mar de seres altamente inconscientes.
La mayoría de ellos no se considera realmente consciente de la situación, porque francamente les interesa muy poco, usualmente solo se dejan llevar por los pensamientos que les dictan los humanos a su alrededor e intentan entusiasmarse.

Este en particular estaba pensando en gente que volaba con trajes especiales. Un Idiota miraba su cara, perdido en sus pensamientos hasta que el tiempo se acabó. No podría decir si le gustó o no, era incapaz de mostrar cualquier tipo de emoción cuando estaban frente a frente.
“Quiero verlo otra vez” pensó el idiota “otra vez, otra vez”
El Auto no se quejó, se dispuso de nuevo y pensó exactamente lo mismo. Cualquiera podría señalar al hombre y decirle Idiota!, pero él no tenía nombre y nadie lo señalaba.
“Salta, Vuela!” pensó. Una y otra vez.

Volar? Imposible

Despertar. Cualquier idiota conoce la sensación, pero a este en particular, lo sorprende cada vez.
Esta es tu cama, esta es tu casa, esta es tu vida. Esta es tu sombra y todos estos animales se alimentan de ti.
Abre los ojos, todo es realidad.
Pero él no lo entiende.
“Damght!” dice enredado aun con las cobijas y con la cara de frente a la almohada, es demasiado suave como para que los golpes den un resultado más que puramente dramático.
“Nunca me quiero despertar. Siempre me gustan más los sueños que esto.”

En la mañana la luz se deslizaba suavemente por entre las gruesas rejas de su ventana, la sombra que hasta ese punto lo dominaba todo comenzaba a mudar de formas, a cruzarse a si misma en líneas y a refugiarse detrás de la pared y la cama. Pero eso había pasado ya, ahora la luz no pasaba directamente por su ventana sino que se acumulaba en el techo, con la ilusión de todos los días de hacerlo arder. Por supuesto, cualquier otro idiota diría que eso es imposible, pero día tras día la luz hacía su mejor intento; algún día, todo ardería en llamas.
Los gatos acostados en el techo no se oponían, ellos también lo sabían y según las sombras, lo esperaban con ansias.
Todos se paran cuando el hombre de la casa se levanta, todos corren por sus vidas, algunos saltan del tejado y se esconden, otros saltan y se van, y otros solo se le acercan y le piden comida. No saben que él les daría comida a todos hoy y a ninguno mañana, no saben que él les habla, no saben que para él son iguales. No les importa.
“Iaaaaaoou” dice uno para parecer con urgencia, otro lo sigue.
La Sombra los mira y los rodea, quisiera devorarlos.

El Idiota solo los acaricia y va a la cocina. Mientras les sirve comida y agua le pregunta al más grande que desde la distancia parece mirar a todos con desdén:
“Los estas dejando comer?”
Solo se escucha el masticar de los gatos, pero la Sombra ha respondido y ahora se ríe.
“Se ríe de mí” pensó el Idiota, las ganas de gritar le entraron al cuerpo inyectadas rápidamente en su espina dorsal y se extendieron por sus extremidades, lo que llegó a la cabeza no fue suficiente como para causar más que un ligero apretón de mandíbula, pero todo su cuerpo se tensó.

Tenía otro compañero, un “auto”, una “máquina”, un clon. Su clon. Él no tenía Sombra, esa era toda la diferencia. Se mantenía mucho más enfocado y permitía una comunicación más fácil con el mundo exterior, que hacía tanto tiempo parecía haber dejado de tener sentido. Al menos para los idiotas.
Lo saludó como de costumbre, dándole su nombre y susurrándole el de él.
“Hoy tampoco recuerdo mi sueño” le dijo “creo que volaba, no, no recuerdo nada. Es solo esa sensación.”
“Yo conozco alguien más que vuela, mira, tienen trajes especiales, solo verlos te dan ganas de tirarte de un acantilado, rozar sus paredes y decirle, No Eres Nadie!” empezaba a emocionarse.
“No lo escuches, Las emociones extremas le sirven a él porque es incapaz de sentir nada, él es quién no es Nadie” susurró la Sombra al Idiota.

Ya lo sabía el Auto solo quería vivir algo atravez de él, de hecho solo quería vivir algo, era su deseo imposible. Pero la Sombra solo quería que vivieran atravez de ella, sus movimientos dependían de quién la proyectara, de quién la manipulara. Su imposible era ser alguien por si misma, por eso quería que otro viviera como ella lo hubiera hecho.
Ninguno de los dos tenía sentido, y todo lo que él quería era contar una historia. Un sueño. Imposible.

Paloma

El niño pensó en despertar, imaginó a las personas que lo recibirían, no los recordaba pero los veía a los dos sobre su cabeza, ninguno decía nada, lo miraban.
“No tengo nada que cantarles, que tal si me cantan algo uds? que tal si mencionan mi nombre? Soy nada, mis palabras son robadas.”
De las nubes no salió ningún sonido, se limitaron a desbaratarse. Estaba solo de nuevo. Entonces se permitió cantar.

Su voz era cálida pero sentía falsas cada una de sus palabras, no estaban escritas para él, ni él tenía a nadie a quién regalarselas. Solo necesitaba algo que gritar.
El Dragón lo miraba desde abajo. No entendía su intenso dolor, disfrutaba el sonido, lo arrullaba. Pero maldecía esa parte del niño que impedía que él lo disfrutara, cada uno de sus pasos eran tan pesados como si estuviera arrancando montañas, cada una de sus palabras eran heridas que se hacía a sí mismo y no sabía como parar.
Él tampoco, solo lo miraba.
Un inmenso muro transparente atravesaba el mundo ahora, el Dragón miraba volar a una paloma del otro lado, no lo hacía con gran estilo ni hacia piruetas de ninguna clase, de hecho, lo que más hacía era intentar levantarse del suelo luego de haberse estrellado a máxima velocidad contra la barrera, lo lograba despues de un rato y volaba solo lo necesario para repetir el ritual.
“Se dirige hacia mi” pensó el Dragón, “porque no viaja hacia otra dirección? porque quiere romper el muro? o no entiende que realmente existe?”
BAM!
Cada vez más debil es el golpe, cada vez se demora más en levantarse, cada vez tiene menos ganas.
Ahora ya no se levanta, se queda ahí un momento, tirado en el suelo, con el pecho subiendo y bajando agitadamente.
Parece estar pensando algo . . . tal vez esperando algo. Se escucha su grito. Se intenta levantar y lo hace pero solo hasta cierto punto, esta cantando, la melodía es conocida y dulce, pero se siente dolorosa y entrecortada. La música para. Se ha caído de nuevo. Se acomoda cada vez más al duro suelo de cristal.
Al otro lado, un inmenso reptil se lamenta por un dolor que no entiende y se pregunta sobre el niño que hasta hace solo un momento sentía sobre su barriga.
Está ahí, durmiendo al parecer.

Nubes de nada

El vuelo de un dragón es bastante diferente de lo que hubiera esperado el niño en su lomo, para comenzar, no es una buena idea permanecer en su lomo, de hecho es muy difícil. Las inmensas alas a cada lado se mueven con una lentitud y una fuerza indescriptibles, en medio de ellas todo lo que se siente son las ráfagas de viento que llegan de ambos lados y hacen una especie de remolino, y un vacío de estar cayendo de gran altura. Luego, al caer de las alas, el vacío se siente con la misma intensidad pero en sentido contrario, sumado a la aplastante fuerza de el lomo del lagarto apretándose contra las piernas, el pecho y la cabeza.

Lo único manteniendo al mareado niño en el lomo eran los gruesos pelos posados comodamente entre sus manos, eran gruesos y ásperos, bruscamente comodos. Uno tras otro, en medio de la confusión, los fue agarrando con toda la fuerza con la que podía, no pensaba en nada, su cuerpo había tomado el tipo de vida propia que despierta cuando hay una posibilidad inminente de muerte o al menos un buen totazo. La mente regresó en el momento en que llegó a la cabeza del dragón y se encontró con el par de enroscados cuernos que le servirían de soporte, pensó en treparlos, pero el cuerpo le ordenó rápidamente que se callara, la mente puede llegar a ser muy tonta.

Se sentó en el medio y recordó el intenso movimiento como algo en el lejano pasado, el cuello hacia las veces de amortiguador de forma que la cabeza apenas se movía, parecía arrullarlo.

“Adonde vamosss?” preguntó el dragón.

“No sé, todo es lo mismo, no?” respondió el niño sin ganas, que ya se había acostado e intentaba descansar

“Mmm . . . ssi”

“Entonces da igual” y cerró los ojos.

El dragón paró casi en seco.

“Entonces este lugar esta bien, bájate” dijo sacudiendo la cabeza. El niño definitivamente no esperaba algo así, mientras volaba por los aires apenas abría los ojos y sentía el vacío, en el momento en que la garra lo atrapó sintió pánico y cuando estaba en el piso solo desconcierto y confusión. Tardó un par de minutos en recuperarse, el dragón ni lo notó.

Pensó en reprocharle algo, pero se arrepintió, era obvio que no le importaba, tal vez ni siquiera había sido peligroso, el mundo estaba hecho de nubes, estaba hecho de nada, estaba hecho de él.
Así que en lugar de intentar discutir con el lagarto, lo miró, miró a su alrededor y se dispuso a intentar entender el mundo en el que estaba.
Notó que las nubes salían del hocico del dragón y que tenían la forma de sus pensamientos. Se sorprendió. Allí estaba el vacío, la garra y el pánico deshaciendose poco a poco. Vio un lagarto discutiendo y nubes con formas de nubes de nada saliendo de un hocico de nube.
Se sintió extrañamente violado, el mundo a su alrededor no estaba hecho de él, era él. Tendría que concentrarse para que fuera algo más que siluetas de pensamientos sobre el vacío.

Un mundo en blanco

“Me gusta pensar en lo que no existe, básicamente por eso . . . todo es básicamente por eso, incluso mi sincero desprecio por todo lo que sí. Tal vez me sentiría más a gusto si no existiera, si estuviera hecho de esa luz extraña que no ilumina sino que delinea la oscuridad, quisiera serlo. Quisiera ver a la Diosa y entender sus palabras, no ver al Vacío sino sentirlo y conocer al innombrable sin que me tome de la mano y me lleve a donde nadie va, quisiera solo estar ahí y escuchar los silencios que tiene para compartir, yo le podría decir otros tantos, tengo de sobra pero es difícil encontrar alguien que los sepa escuchar.”

Le dijo al dragón que estaba acostado a su lado. El inmenso blanco del mundo en el que se encontraban empezaba a transformarse con cada una de sus palabras, se sentía profundo y en un horizonte hecho de nubes de nada, se vieron las siluetas de montañas cambiantes como el pensamiento, se veían enormes de frente y muy pequeñas desde arriba. De la boca del dragón salió el humo de su respuesta. El mundo empezaba a tomar forma con él.

“En este lugar desierto solo existimos tu y yo . . . tal vez también el Vacío, no existe otra voz, no existe nadie más, no existe nada más. No puedo imaginar lo que no existe, pero puedo ver que nada existe. Como puedes desear silencio aquí? Silencio y Nada abundan en mi hogar, lo eran todo antes de tu llegada.”

“Pero no es real, ya me explicaste que este lugar es mío y creo que esta dentro de mi mente, tu eres quien yo no soy y todo lo que nos rodea es mi sueño. Solo espero despertar y volver al lugar donde la Nada es sutil y la Diosa me habla en un hermoso idioma que me atropella y me dirige por un camino que no logro ver con claridad. No me gusta mi mundo, pero es donde realmente existo, aquí soy solo una ilusión, aquí soy una proyección como tu.”

El Silencio aprovechó el momento para extenderse a sus anchas de nuevo, le gustan los momentos en que un universo comienza. Se posa sobre él y lo abraza con todo lo que tiene, como si no fuera a soltarlo nunca, se engaña porque sabe que los seres que los crean seguirán y seguirán creando y hablando, y chocandose unos contra otros, conduciendolo lentamente a un olvido extraño, en el que lo seguirán nombrando sin que realmente esté presente. Y así como así, se desvaneció o al menos en parte.

“Es extraño, no me siento del todo bien aquí, a pesar de la tranquilidad y la distancia que me separa del mundo que quiero tanto detestar. A este lugar le falta algo que no logro descifrar, como si algo pequeño que me trajera del otro mundo, pudiera hacer de este lugar, mi hogar perfecto.”

Las nubes ya estaban por todas partes, las veían en todas las direcciones, las respiraban y estaban acostados sobre ellas, incluso pudo haber ocurrido que los levantaran del suelo si pudieramos estar seguros que en algún momento hubo uno que no estuviera hecho del mismo material que las mismas nubes de nada.

“Ven, cuando necesito despejarme, vuelo”.

Dijo el dragón mientras ayudaba al niño a subirse a su lomo. Con un batir de sus alas apartó las nubes que se formaban a su alrededor y enseguida estuvieron por encima de ellas, viendolas pequeñísimas y tal vez lejanas.

“Todo se ve insignificante si te alejas lo suficiente” dijo con tono melancólico.

La acción

-Si te camuflas en el Suelo y actúas como él, compartes su destino- dijo la sombra de lo real en la noche

Tocándolo suavemente, el niño pensó que su destino era indeseable a causa de su pasado reciente.

-Necesito usar el pasado para crear el futuro que quiero- dijo para sí mismo

-Es la acción del presente la que da forma a los ciclos, lo que hagas te define

-Soy la acción que transforma el mundo, ahora, vivo, antes de terminar en el Suelo como todos los seres

Cayó agradeciéndole a su fuente su movimiento, libertad y poder de acción sabiendo que al acabarse, alimentarían a otros iguales a él.

-Seré el Suelo y entonces mi voz será solo una sombra de mi acción.

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La emergencia

-Tendrás que sacrificar tu cuerpo, reducirte a tu mínimo- dijo la sombra

Sintiendo el veneno correr por sus venas y por su aire, el niño consideró su suerte como el siguiente movimiento lógico luego de haber contaminado su fuente.

-Tengo que consumir el veneno que he estado creando- dijo resignado

-El veneno eres tú, lo que consumas te hablará de ti

-Es un estado de emergencia, debo envenenarme conmigo y sobrevivirme, luego podré alimentarme del Suelo de nuevo

Con el veneno en la boca y en los huesos, pensó estar consumiendo el pasado para crear el futuro, igual que el Suelo. Y se sintió motivado a camuflarse en él y actuar como él.

-Prefiero el Suelo a mi, quisiera serlo.

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La propiedad

-Has cubierto el Suelo con tu cuerpo para poseerlo- dijo la sombra

Mirandose reflejado en los desechos a sus pies, el niño recordó el Suelo real y su función creadora, ahora opacada ampliamente por su función de soporte.

-No solo me apropié del Suelo, me apropié de lo que hace y puede hacer, lo he forzado a soportarme- dijo arrepentido

-Al adueñarte del Suelo, controlas lo que sobre él se posa y lo que de él se alimenta-

-Me he convertido en el dueño de todo, hasta de los seres que considero mis iguales. He tomado sus vidas y las he hecho parte de mi ciclo, ahora que los he ligado a mi destino, son mi responsabilidad

Escuchando sus apagadas voces, los imaginó encerrados en jaulas, sirviendo a un amo incomprensible que los dirigía desde lejos. Quiso entonces devolverles su destino, para que fueran ellos responsables de sus vidas y sus muertes.

-Voy a liberar el Suelo y todos los seres que sobre él habiten.

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