La Travesía

Al despertar, un hombre se encontró a sí mismo lejos de casa, pensó que había caminado toda la noche, pero la oscuridad aún lo rodeaba, sintió que ya no estaba cansado y quiso volver.
Le molestó no haber llegado a su destino, pero se animó recordando que al no saber cual era, le resultaba muy dificil alcanzarlo y haberlo intentado ya era esfuerzo suficiente.
Se levantó y sin entender por qué, siguió caminando, no por mucho tiempo, suficiente para convencerce que ya había pasado el momento o el lugar preciso. Luego de una pausa tomó uno de los instrumentos de metal que halaban hacia atras y se dejó llevar de vuelta por el mismo camino, mientras escuchaba en su cabeza la bienvenida a la Máquina y la narración de sus últimos movimientos.
Solo ahí, en la Máaquina, despierto y conciente del final de su travesía, se preguntó ¿cual era su destino?
Divagó sobre el camino, la longitud del recorrido, su reposo. Apenas podía recordar la desición de reposar en ese lugar, parecía ser la desición de alguién o algo más.
Pronto la duda se esparció y toda la travesía le pareció ajena.
Confundido como estaba, debió soltarse y dejarse caer, pues había vuelto a casa.

Hay 2 Comentarios to “La Travesía”

  1. Elisa

    Pues me evoca asuntos entre la cotidianidad y la historia en general. No sé, pero quisiera saber más de la máquina ¿cuál es, el vehículo en que se desplaza el sujeto o él mismo, en su incansable pensar?

  2. El Otro

    Creo que la Máquina es lo automático, donde este hombre puede introducirse a sí mismo y delegar hasta sus funciones corporales . . . puede ser simplemente un auto, pero puedes imaginarte algo diferente.

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