IV. Intentos

Por otro lado, aunque no volvieron a ser usados, esos primeros desechos sí fueron promotores de una nueva forma de producción; por ellos, muchos otros hacedores resolvieron rapidamente dejar de producir los mismos desechos de antes e intentar hacer algo hermoso con uno solo,sin tomar en cuenta siquiera que seguiría siendo solo un desecho.
Algunos se enfrascaron en ello de tal manera que lograron hacer algo similar a lo que se proponían, pero movidos más por obdtinación que por resignación, ninguno hizo algo equivalente a esos primeros magníficos desechos. En ciertos casos los hacedores-usadores llegaban a tomar cariño por sus desechos y les daban ese valor que deseaban, pero debido al desgaste que provocaban en ellos mismos (el desgaste propio de los desechos pronto dejó de ser preocupante e incluso se empezó a confundir como una especie de prueba de amor, ya que era la marca clara del uso repetitivo que le daba un hacedor-usador), lo que realmente lograron hacer la mayoría de aquellos nuevos hacedores-usadores fue odiar sus desechos y desgastarlos con la misma rapidez que aquel gran innovador, pero considerandolos cada vez más repugnantes.
De esta forma, los efectos del amor fueron mezclados irremediablemente con aquellos propios del odio y tomados por iguales, no porque los usadores, a quienes eventualmente llegarían esos desechos, no reconocieran el odio, sino porque no concebían la diferencia en el producto.
D e todas maneras, eEl amor-odio, debido a su falta de practicidad, no logró ser más que un estallido pasajero y pronto llegó a ser un valor de cambio posible, pero de uso sumamente restringido a aquellos pocos dispuestos a usarlo.

 

 

Los otros capítulos:
I. Producto y Moneda
II. El Innovador
III. El nuevo Valor
IV. …
V. No todos son Desechos
VI. Los Buenos
VII. El Pacto
VIII. El Reconocimiento . . . después de un tiempo
IX. Luego del olvido

X. Nueva moneda

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