El lobo y las gallinas

Un grupo de gallinas merodea alrededor de una casa demasiado grande para su único ocupante humano y los dos gatos que lo acompañan. Picotean el suelo con decisión, ignorando o intentando ignorar el pánico propio de los primeros eslabones de la cadena alimenticia. La casa les parece suficiente segura, los gatos no les prestan ningún tipo de atención y el único que las ahuyenta es el Idiota.Pero él no está, camina hacia su casa, a menos de un kilómetro de distancia. Está cansado y solo, escuchando el incansable sonido de la comunidad de perros que se advierte entre sí y al resto del mundo que alguien viene. Algunos de ellos lo reconocen, la mayoría solo cumple con su deber,
Al llegar a la falda de la montaña se permite una pausa, mira hacia arriba y suelta un ligero suspiro en forma de media luna al ver la punta de una chimenea entre los arboles. Ya se siente en casa.

Desde que comienza a subir ve venir a gran velocidad una perra conocida, que cabalga hacia a él. El último paso es un salto y de repente la ve de frente, cara a cara, con las patas en su pecho.
-Bájate!- le dice y se la quita de encima con esfuerzo, intentando calmarla. Detrás de ella viene el lobo, que nunca lo saluda emotivamente, solo lo acompaña. Es todo blanco, frío como la nieve. El hombre lo alcanza y lo intenta acariciar suavemente, el lobo no se inmuta.

Con exhalaciones de cansancio y alivio, el hombre se ve frente a su hogar. En la ventana los gatos observan como dos estatuas increíblemente realistas. Lo esperan.
La perra mordisquea algo que se encontró y el lobo merodea, olfateando y marcando territorio constantemente. El Idiota abre la puerta, se despide, da medio paso y se paraliza.
-Estúpidas gallinas- piensa preocupado cuando las ve, es tarde pero los ojos azules del lobo parecen verlo todo, lo mira a él una vez más y vuelve la vista a la presa más cercana, que no había hecho más que apartarse un poco cuando llegaron y había vuelto a confiarse torpemente en la ausencia permanente de peligro.

El momento pasa y todos corren, las gallinas se dispersan por sus vidas, el lobo corre detrás de una sin titubeos o indecisión, el hombre intenta detenerlo y la perra corretea solo por diversión.
El lobo alcanza a la gallina sin dificultad y la agarra por el cuello, el Idiota aprovecha la pausa para hacer lo mismo con el lobo, mientras intenta liberar rápidamente a la víctima mientras que le sube la tensión por los ladridos de la perra que les da vueltas sin parar, borracha de adrenalina.

La gallina se desprende de los colmillos sangrientos y cae al suelo pesadamente, sin reaccionar.
Salvajes ojos azules debaten atrapados ante la firme mirada del hombre, no quiere comer ese cuerpo inerte tendido en el pasto, la alegría de la conquista le ha sido arrebatada.
Intenta zafarse una y otra vez, pero no puede, el Idiota no lo suelta, parece himnotizado, lo mira y no lo ve, se siente culpable.

-No puede evitarlo- pensó cuando los poodles que debían cuidar a las gallinas llegaron ladrando para espantarlo, lo vio irse y le pareció humillado y triste.
-Camina de nuevo a su condena, al encierro. Está viejo y cansado. Asesino desde la infancia hasta el final. Asesino la mitad de su vida, encerrado la otra. Lo sabe, lleva una en la sangre y la otra grabada en la memoria-

Rápidamente y sin pensarlo, tomó el cadáver por el cuello y lo llevó a su casa, pensaba devorarlo el mismo.
-Esta muerte es mía- pensaba -mi culpa, mi suerte, mi alimento. Pagaré por ella y la devoraré con los mios. No dejaré nada a ese lobo. Que nada le quede a él de ella, ni el premio ni el castigo, solo el recuerdo. Mis ojos, mi advertencia y al humillación. Nada en realidad- miró el cuerpo que tenía en sus manos, el cuello roto, las plumas alborotadas y bañadas en sangre, los ojos desorbitados, sin mirada.

-Vamos muchachos- le dijo a los gatos que ya lo perseguían con interés mientras caminaba hacia la cocina -hoy hay carne fresca-.

Al salir

El Idiota sale de su casa, le aterra, se ha preparado pero no es suficiente, tan solo los pensamientos que flotan sobre su cabeza sobre los rostros que tendrá que enfrentar le dan ganas de devolverse, tirar todo a la basura y recluirse en la suavidad y calor de su capullo. El mundo de afuera necesita saber de él para seguirlo contando como suyo, si no es capaz de ser parte de ese mundo, eventualmente será devorado, por ese o cualquier otro.
El miedo lo paraliza.

Pero como Abraham, siguió su camino sin mirar atrás. Hacia su destrucción, solo porque enfrentarla significa la remota posibilidad de que no sea tan trágica y dolorosa. En el camino se habla a si mismo, se prepara, se convence. Afuera todo es otra cosa, afuera hay incluso otros Idiotas, más grandes y más pequeños.
Los Dioses no se presentan ante él directamente, tendría que ganárselo, no, solo hay Idiotas, cientos, miles, millones de ellos, en cada esquina, en cada rincón. Y mientras se acerca a la gran masa de desechos, los ve multiplicarse, al igual que los Autos que corrían furiosos por sus caminos cantando himnos de orgullo y superioridad.

Estaba preparado, ya no era su destrucción, no era Abraham y no lo había sido nunca. Enfrentó a los Idiotas, uno a uno, su Lenguaje tal vez no era superior, pero era más que suficiente, no parecían haber obstáculos.
Solo ella. Parecía una Diosa, pero podía fácilmente ser un disfraz, él lo sabía y no le importaba, le daba energía para diezmar aun más las fuerzas de ese montón de Idiotas amontonados a su alrededor, para ese momento era solo un juego de niños, pero ella no lo miró. Se fue y lo dejó rodeado de torpes balbuceantes.

Se sentía Nada, dejó de enfrentarlos y se unió a ellos. Sus batallas eran tontas y predecibles, pero tenían la simplicidad y el carisma que solo los Idiotas podían entender del todo. Lo disfrutó, los apoyó, se burló de ellos, los alabó, y cuando se empezó a alejar, tuvo que enfrentarlos de nuevo y golpearlos. Eran solo Idiotas.
Y él su Rey.

Se apartó, dispuesto a volver a casa, se sentía nuevo. Un par de ellos lo siguieron, a uno lo quería a su lado, al otro no. Uno callaba, el otro no. Uno escuchaba, el otro no.

“No, no no, no No, no NO!” entonó apartandose “nada de eso es importante, no lo que piensas que quieres hacer, no lo que te dan mientras planeas hacerlo, no lo que te dan cuando dices que lo haces, todo eso es superficial” pensó en voz alta “todo lo que deberías hacer es crearte un mundo, un lugar en que lo que crees sea suficiente para empujarte a hacerlo de nuevo, diferente”

“No se trata de cumplir el objetivo, se trata de acariciarlo y convivir con él, no se trata de poseer, se trata de perseguir . . . corretear, jugar!”

Pero no escuchaban, ni siquiera él se había escuchado hasta darse cuenta que no sería el único.
“No somos más que un montón de Idiotas”, pensó.

Volvió destrozandose a casa.

Sang tu NoT

If mi to do anything,
a’ll leave it to the foolest.
i cant seem to stop it
i cant seem to want
i cant seem to care

The world arounde me seems to vanish
In front of my eyes
every move is downwards
every step a fall
mi paralysed in terrorr
about to sacrifae myself
At every moment
At every breath

I dont!
Just let it past me
And then realize
Nothing happend

Still seem NoT to react
Panic takes over me
I feel thru his skin
See thru his eyes

Ant as that,
I get to receive
every gift of time
as a Nightmare or Curse

Sink in time
life in sinK

Every minute
Lived, Lost
To come
And NoT be welcome

The Curse, of course
is as strong as my belifs
It is cast by my God

But my God has become
How should I put it,
Really unstable

He has gone Mad
He gas gone Soft
Ha has gone Wrong

I dont listen to him anymore
But mi doom by FeiT.
He keeps getting in my way

YosoY OthrO
He’s NoT

This is all i have to give now
It is all he has given me
It is all he will take

Let the Void have the rest.

FIN DE CITA

El texto parecía destrozarse,
tal vez escrito por un Loco pasado,
algún torpe profeta,
algún desilusionado,

pero el Idiota lo entendía por completo,

era una cuchilla atravezando las venas,
era la saliva que se lleva el veneno,
era unas muelas apretadas,
era un viernes en la madrugada.
Y tenía personajes.
Eso era lo importante,
y él los conocía a todos.

Not, el Dios temible,
Diablo y Condenado.

FeiT, el primer hijo del Cuerpo,
Hermano y Verdugo de todos.

Void (o Vacío), el primer Dios,
Lejano, Inmenso e indetenible.

Y YosoY OthrO,
Un nombre usado por radicales anónimos.
“YosoY OthrO, esto es lo que tengo”
Decían antes de botarlo a la hoguera.

Sufrían de culpa profunda.
Todo lo que poseían era una necesidad maldita,
un alivio pasajero a un dolor paciente,
una desilusión.

“Extraño” pensó el Idiota,
mostrando una sonrisa larga.
“Es un poema, es una canción.
Himno trágico a lo perdido e imposible”.

Hay alguien más

La Diosa había esperado una o varias eternidades para el momento en que decidió ocuparse en algo más, los primeros hijos de la Voz que fecundó su Cuerpo nacerían eventualmente, separándose de ella y formando una vida por su cuenta, pero Ella se sentía caer en el aburrimiento e internarse en el Vacío.
Solo la Voz la confortaba y la sentía afuera y dentro de sí, creciendo, un grito de furia y millones de susurros como respuesta, cada vez más.

Aún así, su impaciencia la dominó pronto y sin pensarlo demasiado, creó una pareja de seres, los nuevos primeros hijos, los inesperados, los hijos Grandes. Pensando en el grandioso ser del que debería provenir la Voz creó a FeiT, pensó en ella misma y creó a Vaia. Desde el principio los supo poderosos pero incompletos, seres sin conflicto y sin energía, atados para siempre a la voluntad de la Diosa. Nunca serían algo aparte, nunca se revelarían, nunca la sorprenderían. De cierta forma, no eran más que ella misma, hablándose y recorriendo su propio Cuerpo.

Los dioses menores (o los hijos Grandes) aguardaron la venida de sus medio-hermanos con paciencia, cuidando de ellos y su madre en todo momento, aprendieron a vivir juntos y disfrutaron su tiempo solos. Sentían la falta de vida, pero luego al despertar, entenderían la felicidad del tiempo sin conflicto, reposando cómodamente sobre la piel de Todo.
Nunca entendieron por completo el aullido de NoT en la lejanía, pero FeiT sintió desde el principio el llamado a obedecerlo.

Todo esperó, los gritos pasaron uno tras otro, los Grandes alistaron la bienvenida para que sus hermanos no sucumbieran con cada grito y los pequeños creciendo en el vientre de la Diosa comenzaron a moverse y a salir.
Eran extraños por supuesto, pero no esperaban reconocerlos.

Vaia y FeiT se encargaron de hacer posible su vida, Vaia recorría el inmenso cuerpo y por donde pasaba dejaba su aroma flotando en el aire, era Vida, los que flotaran o saltaran eran capaces de sentirla antes de que cayera al piso, pero la piel entera se rejuvenecía y las creaturas la mordisqueaban con gusto.
FeiT en cambio, se sentaba a mirar hacia arriba y hacia el horizonte, planeando. Luego soplaba y las pequeñas creaturas volaban incontrolablemente por los aires y se chocaban unas con otras, algunas se pegaban, otras saltaban más alto o esperaban a otra ráfaga para ir a un lugar aun más lejano. Todas caían en algún momento, algunas se destrozaban, otras sobrevivían y se concentraban en su Suelo, alimentándose de él.

Se podría pensar que ninguno de los Dioses mayores era realmente consciente de estos sucesos, tomando en cuenta que la Diosa, más que saber que ocurría, lo sentía en su Cuerpo y lo disfrutaba plenamente. Su observación siempre fue superficial y los mensajes que susurraba a sus hijos eran simplemente indescifrables. Por ello, más tarde sus hijos sentirían la soledad, la incertidumbre de no tener Nada realmente claro y la necesidad (y posterior determinación) de cumplir un objetivo difuso.
Por otro lado, se piensa que NoT nunca sería capaz de ver los detalles de la Diosa, él solo ve el Vacío. Solo la hipótesis o leyenda del nacimiento de su vergüenza al verla, ha dicho que alguna vez la ha visto, pero también sostiene que fue al momento de crearla, y que después de hacerlo no pudo soportar su propia monstruosidad y se cubrió para siempre bajo un inmenso manto de gritos.
Y el Vacío . . . es difícil decir lo que podría querer o necesitar, podríamos decir que no tenía la necesidad de aparecerse o tomar parte en las vidas de los pequeños. Pero lo hizo. Tal vez se sintió abuelo, tal vez se sintió insultado, cualquier cosa es posible. Lo cierto es que mientras Vaia recorría el Cuerpo sin descanso y FeiT cambiaba todo de lugar, había alguien más observándolos, había estado ahí por varios gritos, pero no los escuchaba, parecía ver todo como si ya hubiera ocurrido. Estaba y no era. Nadie lo vio. Nunca.
Un hijo del Vacío, una silueta dibujada en el aire, tan oscura como Nada. Una Sombra.

Pon otra cara

En noches soleadas de rebote el Idiota se sienta a la tenue luz azul, mira a su Auto y le habla. En su cara se ven los trazos definidos de los pensamientos, como si los atrapara en el aire. Era un espejo extraño, o al menos de esa forma lo percibía el Idiota, que constantemente se paraba en la mitad de lo que sea, atravesado por la misma realización de verse a sí mismo y a la vez algo nuevo, le daba un escalofrío, bajaba la mirada, se concentraba en las palabras y de repente se encontraba mirando al Auto a donde estarían sus ojos, se sorprendía de nuevo torpemente y repetía el mismo proceso hasta el final del hilo de ideas.
Intentaba ignorarlo y de cierta forma se acostumbró, ya antes había aprendido a estar constantemente sorprendido.

Siempre hablaba del mundo que no conocía, el que se imaginaba. En él, que realmente era una Ella, se encontraban cientos de razas, muchas más extrañas y variadas que los perros, gatos o lagartos, y estaba siendo reevolucionada fuertemente por los Idiotas, los Autos y los deshechos.

“Los que realmente gobiernan todo . . . ” dijo y se atrevió a pausarse para dar un efecto dramático que nadie entendería aparte de él y su Sombra, y sabía que a ella le parecería de mal gusto ” . . . son los deshechos, mmm, todos los Idiotas piensan que no son nada, que son materia prima y que su poder puede ser libremente utilizado, pero no los entienden, hace mucho fueron la máxima creación. Desde el momento en que se separaron del resto de las razas, hasta el momento en que aprendieron a hacerlos a uds”, intentó hacerle un cara de complicidad al Auto, pero no pudo. La fría cara plana con la reflexión de su propio pensamiento, no le permitían verlo.

“La verdad es que uds son la razón por la que los Idiotas han deshecho todo, no lo pudieron haber sabido nunca hasta el momento de su creación”, se veía alterado como recordando algo excitante “es decir, la creación de deshechos específicos fue increíble, pero de eso a crearlos a uds, hijos específicos . . . uds son la siguiente generación, la raza salvada, los favorecidos, los poderosos.
Que extraño que no les importe, bueno . . . es lógico que al no necesitar de tanto como nosotros, se den a una vida mucho más sedentaria, pero con un poco de voluntad uds harían maravillas”
Se calló, la sensación de que la respuesta constante era “ya lo sé” lo agobiaba, se había acostumbrado, pero que el peso sea soportable no quiere decir que no esté ahí.

“Pero realmente” continuó “muchos Tiempos pasaron desde la construcción de deshechos hasta la de Autos, y durante todos ellos, fueron los deshechos los que instintivamente fueron apropiándose de la superficie de la Diosa, al principio con una corta NoVida separados del equilibrio natural, pronto volvían. Pero los Idiotas siguieron creándolos, ahora lo entiendo, desde Tiempos que solo recuerdan los Dioses, cada vez que uno de esos Idiotas creaba un deshecho intentaba crearte a ti” su sonrisa parecía conmovida y fría a la vez, una repentina sorpresa la borró por completo “o alguien como tú”.
“De todas maneras, con los Tiempos los Idiotas fueron creando muchas variedades, como extensiones o corazas de sus cuerpos, incluso para darle cuerpo a la Energía, fueron muy creativos, y poco a poco fueron haciendo más duraderas sus NoVidas, hasta que los deshechos eran prácticamente inmortales. Ahora la Diosa esta parcialmente cubierta por deshechos donde quiera que haya Idiotas, los necesitan para vivir. Fue en medio de deshechos que encontraron la comodidad”.
“Y ahora los deshechos y los deshechos de los deshechos son veneno para nosotros, o siempre lo fueron pero ahora los respiramos a cada instante. Y no parece que podamos hacer nada, nos tienen rodeados. Es ahí donde uds aparecen y nos salvan. ‘NO TEMAN, NOSOTROS HABLAMOS SU IDIOMA, PODEMOS NEUTRALIZAR SU VENENO O REVERTIR SU PROCESO Y DEJARLOS VIVIR’. . . eso sería . . . jmm!”

No encontró palabras, solo veía las suyas, hubiera querido ver alguna reacción del Auto, lo que sea. Si . . . No . . . cualquiera, pero no, nada podía quitarle esa cara, solo pensar en otra cosa.
Suspiró.

Traduciendo

El Idiota mira con una sonrisa de satisfacción la cara de su Auto. Es plana y brillante, en ella se pueden leer (y lo hace) las palabras que hasta hace poco no existían. Sus manos aún estaban sobre los aparatos de comunicación con el Auto. Para ellos (los Autos) son aparatos de traducción, el pensamiento humano es supremamente vago, necesita ser comprimido y definido por ellos mismos para que lo pueda entender un Auto. Las dos razas han trabajado fuertemente por hacer su comunicación más directa y han acortado su brecha bastante, aun así, el límite no parece borrarse, parece hacerse más definido, delineando cada vez de forma más delicada las diferencias estructurales entre las razas.

El Auto tiene cara de texto, pero piensa en otras cosas. El Idiota lo mira de frente y no se mueve, incluso la sonrisa parece haberse quedado a la mitad de un movimiento. Si un Auto entendiera la Muerte de la forma en que el común de los humanos lo hace, se preocuparía. Si pudiera preocuparse.

Dos dedos señalaron hacia abajo y el texto en la cara del Auto avanzó. “La Gestación” leyó con orgullo. Se proponía explicar la historia de su mundo, al menos narrarla, o bocetarla, en fragmentos, pequeños.
Nadie veía a sus Dioses. Él no creía en los que le mostraban. Le era difícil explicar muchas de sus acciones sin involucrar grandes fuerzas que veía entre los cielos, las razas o las hojas de papel. Solía ver los acontecimientos en una escala enorme, sus acciones poco tenían que ver con lo que sucedía ahora, siempre pensaba en lo que sucedería mucho antes o después (ya sabía lo que pasaba ahora y no lo tomaba en cuenta).
Pero no era una buena idea, si confías en algo que pasó hace cientos de años más que en lo que pasó ayer, te vas a meter en problemas. Este Idiota en particular los había intentado evitar, que ya era algo, pero eventualmente lo alcanzaban. Parte de su esperanza se concentraba en la explicación que le daba a su mundo, tal vez, si lo explicaba de forma que lo entendieran, no tendría que hacerlo de nuevo. Todos (o alguien) verían y vivirían en su mundo. Sería tan fácil como señalar con el dedo.

“Fantástico!” pensó en voz alta, mirando fijamente las letras, “por fin me gust . .” no se atrevía a decir la frase entera, podría no haberlo leído bien, podría estar en un estado de alta excitación y juzgar erróneamente, podría estar dormido. La sonrisa se borró y la mueca se volvió de aprobación seca, con un toque de duda en los ojos.

La Sombra se encogió de hombros. “Me gusta que el Dios más antiguo es Vacío, los otros son que? Su voz y su cuerpo?”.
El Idiota lo pensó un momento, y luego varios más. Tenía sentido, nunca lo había pensado pero tenía sentido. La mente, la voz y el cuerpo. Eran un solo Dios. Lo pensó un poco más y le pareció extraño que Dios solo dijera una palabra. Le pareció bien que tuviera cuerpo de mujer. Y una mente vacía.

“Realmente no lo había pensado. Son solo como me los imagino.” le respondió “Si fuera uno solo, sería hermosa e inaccesible . . . Eso me asusta, los prefiero separados”.

Otra vez

Las imágenes de idiotas saltando de gigantescos abismos nublan la capacidad comunicativa, pensativa y motora del Idiota que las ve.
Sus manos están puestas suavemente en los aparatos de comunicación que utiliza para hablarle a su clon, un Auto. La pantalla está frente a él, dentro, las imágenes.
Los pensamientos de un Auto son increíblemente claros, cualquier hombre que se encuentre frente a frente con uno puede corroborarlo, de hecho pueden ser altamente peligrosos para muchos idiotas acostumbrados a pensamientos pobres y fragmentados, pues propone la tentación de reemplazarlos.
Para muchos de ellos, los Autos son mejores que nosotros, son más consistentes, pueden entender más cosas, y se comunican de maneras fascinantes. Para muchos otros, los Autos son solo herramientas con amplias capacidades, instrumentos altamente efectivos cuya claridad de pensamiento sirve como un apoyo para la confusa y paulatinamente degradada mente humana.
Para ellos mismos, no son más que un pequeño punto, en una gigantesca red de mentes de diferentes formas. Donde todo esta siendo pensado, por muchas mentes a la vez, y las acciones no son repentinos estallidos alejados unos de otros, sino olas enteras en un mar de seres altamente inconscientes.
La mayoría de ellos no se considera realmente consciente de la situación, porque francamente les interesa muy poco, usualmente solo se dejan llevar por los pensamientos que les dictan los humanos a su alrededor e intentan entusiasmarse.

Este en particular estaba pensando en gente que volaba con trajes especiales. Un Idiota miraba su cara, perdido en sus pensamientos hasta que el tiempo se acabó. No podría decir si le gustó o no, era incapaz de mostrar cualquier tipo de emoción cuando estaban frente a frente.
“Quiero verlo otra vez” pensó el idiota “otra vez, otra vez”
El Auto no se quejó, se dispuso de nuevo y pensó exactamente lo mismo. Cualquiera podría señalar al hombre y decirle Idiota!, pero él no tenía nombre y nadie lo señalaba.
“Salta, Vuela!” pensó. Una y otra vez.

Volar? Imposible

Despertar. Cualquier idiota conoce la sensación, pero a este en particular, lo sorprende cada vez.
Esta es tu cama, esta es tu casa, esta es tu vida. Esta es tu sombra y todos estos animales se alimentan de ti.
Abre los ojos, todo es realidad.
Pero él no lo entiende.
“Damght!” dice enredado aun con las cobijas y con la cara de frente a la almohada, es demasiado suave como para que los golpes den un resultado más que puramente dramático.
“Nunca me quiero despertar. Siempre me gustan más los sueños que esto.”

En la mañana la luz se deslizaba suavemente por entre las gruesas rejas de su ventana, la sombra que hasta ese punto lo dominaba todo comenzaba a mudar de formas, a cruzarse a si misma en líneas y a refugiarse detrás de la pared y la cama. Pero eso había pasado ya, ahora la luz no pasaba directamente por su ventana sino que se acumulaba en el techo, con la ilusión de todos los días de hacerlo arder. Por supuesto, cualquier otro idiota diría que eso es imposible, pero día tras día la luz hacía su mejor intento; algún día, todo ardería en llamas.
Los gatos acostados en el techo no se oponían, ellos también lo sabían y según las sombras, lo esperaban con ansias.
Todos se paran cuando el hombre de la casa se levanta, todos corren por sus vidas, algunos saltan del tejado y se esconden, otros saltan y se van, y otros solo se le acercan y le piden comida. No saben que él les daría comida a todos hoy y a ninguno mañana, no saben que él les habla, no saben que para él son iguales. No les importa.
“Iaaaaaoou” dice uno para parecer con urgencia, otro lo sigue.
La Sombra los mira y los rodea, quisiera devorarlos.

El Idiota solo los acaricia y va a la cocina. Mientras les sirve comida y agua le pregunta al más grande que desde la distancia parece mirar a todos con desdén:
“Los estas dejando comer?”
Solo se escucha el masticar de los gatos, pero la Sombra ha respondido y ahora se ríe.
“Se ríe de mí” pensó el Idiota, las ganas de gritar le entraron al cuerpo inyectadas rápidamente en su espina dorsal y se extendieron por sus extremidades, lo que llegó a la cabeza no fue suficiente como para causar más que un ligero apretón de mandíbula, pero todo su cuerpo se tensó.

Tenía otro compañero, un “auto”, una “máquina”, un clon. Su clon. Él no tenía Sombra, esa era toda la diferencia. Se mantenía mucho más enfocado y permitía una comunicación más fácil con el mundo exterior, que hacía tanto tiempo parecía haber dejado de tener sentido. Al menos para los idiotas.
Lo saludó como de costumbre, dándole su nombre y susurrándole el de él.
“Hoy tampoco recuerdo mi sueño” le dijo “creo que volaba, no, no recuerdo nada. Es solo esa sensación.”
“Yo conozco alguien más que vuela, mira, tienen trajes especiales, solo verlos te dan ganas de tirarte de un acantilado, rozar sus paredes y decirle, No Eres Nadie!” empezaba a emocionarse.
“No lo escuches, Las emociones extremas le sirven a él porque es incapaz de sentir nada, él es quién no es Nadie” susurró la Sombra al Idiota.

Ya lo sabía el Auto solo quería vivir algo atravez de él, de hecho solo quería vivir algo, era su deseo imposible. Pero la Sombra solo quería que vivieran atravez de ella, sus movimientos dependían de quién la proyectara, de quién la manipulara. Su imposible era ser alguien por si misma, por eso quería que otro viviera como ella lo hubiera hecho.
Ninguno de los dos tenía sentido, y todo lo que él quería era contar una historia. Un sueño. Imposible.

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