Archivo de 'Profecía de Otro Tiempo'

La acción

-Si te camuflas en el Suelo y actúas como él, compartes su destino- dijo la sombra de lo real en la noche

Tocándolo suavemente, el niño pensó que su destino era indeseable a causa de su pasado reciente.

-Necesito usar el pasado para crear el futuro que quiero- dijo para sí mismo

-Es la acción del presente la que da forma a los ciclos, lo que hagas te define

-Soy la acción que transforma el mundo, ahora, vivo, antes de terminar en el Suelo como todos los seres

Cayó agradeciéndole a su fuente su movimiento, libertad y poder de acción sabiendo que al acabarse, alimentarían a otros iguales a él.

-Seré el Suelo y entonces mi voz será solo una sombra de mi acción.

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La emergencia

-Tendrás que sacrificar tu cuerpo, reducirte a tu mínimo- dijo la sombra

Sintiendo el veneno correr por sus venas y por su aire, el niño consideró su suerte como el siguiente movimiento lógico luego de haber contaminado su fuente.

-Tengo que consumir el veneno que he estado creando- dijo resignado

-El veneno eres tú, lo que consumas te hablará de ti

-Es un estado de emergencia, debo envenenarme conmigo y sobrevivirme, luego podré alimentarme del Suelo de nuevo

Con el veneno en la boca y en los huesos, pensó estar consumiendo el pasado para crear el futuro, igual que el Suelo. Y se sintió motivado a camuflarse en él y actuar como él.

-Prefiero el Suelo a mi, quisiera serlo.

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La propiedad

-Has cubierto el Suelo con tu cuerpo para poseerlo- dijo la sombra

Mirandose reflejado en los desechos a sus pies, el niño recordó el Suelo real y su función creadora, ahora opacada ampliamente por su función de soporte.

-No solo me apropié del Suelo, me apropié de lo que hace y puede hacer, lo he forzado a soportarme- dijo arrepentido

-Al adueñarte del Suelo, controlas lo que sobre él se posa y lo que de él se alimenta-

-Me he convertido en el dueño de todo, hasta de los seres que considero mis iguales. He tomado sus vidas y las he hecho parte de mi ciclo, ahora que los he ligado a mi destino, son mi responsabilidad

Escuchando sus apagadas voces, los imaginó encerrados en jaulas, sirviendo a un amo incomprensible que los dirigía desde lejos. Quiso entonces devolverles su destino, para que fueran ellos responsables de sus vidas y sus muertes.

-Voy a liberar el Suelo y todos los seres que sobre él habiten.

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La dirección

-Al transformar tu entorno, tu también cambiaste- dijo la sombra

Dejandose llevar, el niño imaginó la destrucción de su entorno, cuidando de no hacerse daño.

-No puedo destruir lo que me alimenta o sostiene sin auto-destruirme- dijo sin pensar

-Tus fuentes son las que te proporcionan tu vida, la parte de tu entorno que necesitas

-El Suelo y el Sol me sostienen y alimentan, son las fuentes de mi vida y mi poder

Abstraído en extrañas formas en que podría canalizar el poder de sus fuentes, le pareció apropiado agradecerles por su vida, con su vida. Les pertenecía, él y lo que de él saliera, incluso sus desechos debían dirigirse a ellos.

-No afecto al Sol, así que voy a dirigirme al Suelo y darle todo lo que tengo.

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El veneno

-Eres la voz del mundo, su capacidad de pronunciarse- dijo la sombra

Sosteniendose la cabeza, el niño confesó sentirse enfermo, cansado y débil, como en una neblina de la que no podía salir.

-Necesito apartarme de este veneno- dijo con seguridad

-Este veneno se desprende de lo que has hecho y necesitas para vivir, se desprende de ti

-Son mis desechos los que me envenenan, los ciclos incompletos que quedan rodando por ahí, la negación de las protestas, las frustraciones calladas y las excusas que las tapan

Respirando los desechos de todos esos momentos de fracaso y arrepentimiento, se sintió obligado a parar de producirlos, y empezar a aspirarlos y transformarlos.

-Soy capaz de transformar el mundo, ya lo he hecho.

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El cuerpo

Lo que te rodea y te permite sobrevivir, son los desechos de tu pasado, lo que sembraste y nadie puede consumir. Es ese cuerpo que has creado fuera de ti durante todos estos años el que te cubre. Y entre más gruesa se vuelve la capa de desechos a tu alrededor, más lejano te parece lo ajeno, más conocido te parece todo, más seguro.

Estás anestesiado y solo, muy dentro de tu cuerpo real. Usas partes de él, pero la mayoría esta solo para recordarte quien eres. Te has expandido más de lo que deberías. Estás empezando a cubrir el Suelo que te alimenta. El mundo es todo tuyo, lo tienes rodeado.

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La fuente

-Eres muy pequeño hijo, no sabes del poder- dijo la sombra

Asintió suavemente el niño, pensando en su costumbre de recibir constantemente los presentes del mundo sin preocuparse por devolver nada.

-He consumido todos los bienes que este mundo tiene para ofrecerme y le he devuelto mis desechos, infértiles e inútiles- dijo con franqueza

-Te son útiles a ti, pues vives gracias a ellos, inmerso en ellos

-No debería continuar sobre-alimentándome, la fuente parecía infinita, pero sé que no lo es

Considerando la naturaleza de su fuente, las grandes cantidades de alimento que producía y desechaba, concluyó que tendría sentido pedirle menos y consumir solo lo necesario. Y más que eso, aprender a producir valor y alimentar a la fuente con sus desechos.

-El proveedor de la fuente tiene derecho a ella, si yo lo fuera, merecería la vida que ahora debo.

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La marca

-Despierta! el mundo ha cambiado- dijo la sombra de lo real en la mañana

Despertó el niño consiente del significado de las palabras, y recordó como había sembrado el mundo de sí mismo, apropiandoselo con su marca.

-Me he rodeado de mí mismo, me ahogo en mí- se dijo con dolor

-Has conquistado el mundo

-Esto no es lo que necesito … necesito mucho menos

Mirando a su alrededor y viéndose a si mismo reflejado en todas partes decidió que no necesitaba más de sí mismo. Deseó el placer de lo ajeno, el placer de la fuente que durante tanto tiempo había camuflado debajo de sí. Quiso lo sagrado.

-Me llama el placer ancestral, el goce real.

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El nacimiento

Aquí comienza una Profecía de Otro Tiempo

 

Hace mucho tiempo naciste, eras especial y se notaba. El primero de tu raza, la prueba del destino venidero. Creciste con esa necesidad insaciable de probarlo todo, devorar el mundo.

Tus pasos se diferenciaron de los del resto, dejabas claro tu camino. Tus iguales te seguían atónitos, habían vivido siglos sin siquiera notar los placeres que tu habías descubierto por tu cuenta, dejaron sus pasiones por la tuya. No los notaste acercarse, no los veías, estabas absorto en tu sentir, persiguiendo el infinito. Te acostumbraste a que estuvieran ahí, mirando al infinito, intentando adivinar tu pensamiento. Los olvidaste mirando al infinito. Cuando te fuiste, te esperaron como rocas, mirando al infinito.

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