IX. Luego del olvido
Te acuerdas del Comercio? jeje . . . creo que el final se acerca
Durante mucho tiempo gozaron los Buenos de su posición, bendecidos por la gratitud del mundo y gratificandolo ellos a su vez con sus Desechos que intentando imitar las formas del amor, lograban mostrar la belleza del orgullo. Eventualmente se olvidaron del motivo que los empujaba, pronto se olvidaron de la dirección y finalmente se olvidaron de su movimiento. Ya no querían devolver al mundo su antiguo esplendor, sabían que lo que ahora producían tambien eran Desechos, ligeramente mejores, diferentes. Se conformaron con el reconocimiento y la gratitud. Se convirtieron en los descendientes de una tradición muerta.
Mientras tanto la población crecía y el dolor seguía siendo la moneda principal. La gratitud se logró mantener al principio como una moneda muy codiciada, pero escasa, pues solo podía usarse agradeciendo y siendo agradecid por los Buenos, y ellos, eran muy pocos.
Pero poco a poco, los Buenos Desechos (como se les llegó a llamar) fueron siendo coleccionados, re-usados o acaparados y pronto hubieron suficientes para quitarle una pequeña parte del mercado al dolor . . . no pareció importarle. No pareció importarle en ningún momento mientras la gratitud se abría camino, era demasiado pequeña e iba terminar disolviendose lentamente. Así lo hizo.
Así que cuando los Buenos por fin despertaron de su trance, se vieron a sí mismos en el mundo de dolor que habían creado debajo suyo, lo entendieron y lo aceptaron, de hecho, conservaron su posición un poco más de tiempo usandolo. Ya no tenían nada que ofrecer más que sus Buenos Desechos y el reconocimiento que los hacía tales, y como ya comerciaban con sus Desechos, decidieron intentar con el reconocimiento.
El reconocimiento había pertenecido a los productos de los miembros originales del Pacto, quienes se enorgullecían por hacer los mejores, ahora le pertenecía tan solo por herencia a los Buenos Desechos que ellos hacían . . . pero nadie parecía notarlo. Parecía pertenecerles a ellos, a los Hacedores, a los Buenos Hacedores.
Por alguna razón, muchos olvidaron lo que diferenciaba a un buen producto de un Desecho, pero no lograron olvidarse de quién los hacía.