Sang tu NoT

If mi to do anything,
a’ll leave it to the foolest.
i cant seem to stop it
i cant seem to want
i cant seem to care

The world arounde me seems to vanish
In front of my eyes
every move is downwards
every step a fall
mi paralysed in terrorr
about to sacrifae myself
At every moment
At every breath

I dont!
Just let it past me
And then realize
Nothing happend

Still seem NoT to react
Panic takes over me
I feel thru his skin
See thru his eyes

Ant as that,
I get to receive
every gift of time
as a Nightmare or Curse

Sink in time
life in sinK

Every minute
Lived, Lost
To come
And NoT be welcome

The Curse, of course
is as strong as my belifs
It is cast by my God

But my God has become
How should I put it,
Really unstable

He has gone Mad
He gas gone Soft
Ha has gone Wrong

I dont listen to him anymore
But mi doom by FeiT.
He keeps getting in my way

YosoY OthrO
He’s NoT

This is all i have to give now
It is all he has given me
It is all he will take

Let the Void have the rest.

FIN DE CITA

El texto parecía destrozarse,
tal vez escrito por un Loco pasado,
algún torpe profeta,
algún desilusionado,

pero el Idiota lo entendía por completo,

era una cuchilla atravezando las venas,
era la saliva que se lleva el veneno,
era unas muelas apretadas,
era un viernes en la madrugada.
Y tenía personajes.
Eso era lo importante,
y él los conocía a todos.

Not, el Dios temible,
Diablo y Condenado.

FeiT, el primer hijo del Cuerpo,
Hermano y Verdugo de todos.

Void (o Vacío), el primer Dios,
Lejano, Inmenso e indetenible.

Y YosoY OthrO,
Un nombre usado por radicales anónimos.
“YosoY OthrO, esto es lo que tengo”
Decían antes de botarlo a la hoguera.

Sufrían de culpa profunda.
Todo lo que poseían era una necesidad maldita,
un alivio pasajero a un dolor paciente,
una desilusión.

“Extraño” pensó el Idiota,
mostrando una sonrisa larga.
“Es un poema, es una canción.
Himno trágico a lo perdido e imposible”.

Hay alguien más

La Diosa había esperado una o varias eternidades para el momento en que decidió ocuparse en algo más, los primeros hijos de la Voz que fecundó su Cuerpo nacerían eventualmente, separándose de ella y formando una vida por su cuenta, pero Ella se sentía caer en el aburrimiento e internarse en el Vacío.
Solo la Voz la confortaba y la sentía afuera y dentro de sí, creciendo, un grito de furia y millones de susurros como respuesta, cada vez más.

Aún así, su impaciencia la dominó pronto y sin pensarlo demasiado, creó una pareja de seres, los nuevos primeros hijos, los inesperados, los hijos Grandes. Pensando en el grandioso ser del que debería provenir la Voz creó a FeiT, pensó en ella misma y creó a Vaia. Desde el principio los supo poderosos pero incompletos, seres sin conflicto y sin energía, atados para siempre a la voluntad de la Diosa. Nunca serían algo aparte, nunca se revelarían, nunca la sorprenderían. De cierta forma, no eran más que ella misma, hablándose y recorriendo su propio Cuerpo.

Los dioses menores (o los hijos Grandes) aguardaron la venida de sus medio-hermanos con paciencia, cuidando de ellos y su madre en todo momento, aprendieron a vivir juntos y disfrutaron su tiempo solos. Sentían la falta de vida, pero luego al despertar, entenderían la felicidad del tiempo sin conflicto, reposando cómodamente sobre la piel de Todo.
Nunca entendieron por completo el aullido de NoT en la lejanía, pero FeiT sintió desde el principio el llamado a obedecerlo.

Todo esperó, los gritos pasaron uno tras otro, los Grandes alistaron la bienvenida para que sus hermanos no sucumbieran con cada grito y los pequeños creciendo en el vientre de la Diosa comenzaron a moverse y a salir.
Eran extraños por supuesto, pero no esperaban reconocerlos.

Vaia y FeiT se encargaron de hacer posible su vida, Vaia recorría el inmenso cuerpo y por donde pasaba dejaba su aroma flotando en el aire, era Vida, los que flotaran o saltaran eran capaces de sentirla antes de que cayera al piso, pero la piel entera se rejuvenecía y las creaturas la mordisqueaban con gusto.
FeiT en cambio, se sentaba a mirar hacia arriba y hacia el horizonte, planeando. Luego soplaba y las pequeñas creaturas volaban incontrolablemente por los aires y se chocaban unas con otras, algunas se pegaban, otras saltaban más alto o esperaban a otra ráfaga para ir a un lugar aun más lejano. Todas caían en algún momento, algunas se destrozaban, otras sobrevivían y se concentraban en su Suelo, alimentándose de él.

Se podría pensar que ninguno de los Dioses mayores era realmente consciente de estos sucesos, tomando en cuenta que la Diosa, más que saber que ocurría, lo sentía en su Cuerpo y lo disfrutaba plenamente. Su observación siempre fue superficial y los mensajes que susurraba a sus hijos eran simplemente indescifrables. Por ello, más tarde sus hijos sentirían la soledad, la incertidumbre de no tener Nada realmente claro y la necesidad (y posterior determinación) de cumplir un objetivo difuso.
Por otro lado, se piensa que NoT nunca sería capaz de ver los detalles de la Diosa, él solo ve el Vacío. Solo la hipótesis o leyenda del nacimiento de su vergüenza al verla, ha dicho que alguna vez la ha visto, pero también sostiene que fue al momento de crearla, y que después de hacerlo no pudo soportar su propia monstruosidad y se cubrió para siempre bajo un inmenso manto de gritos.
Y el Vacío . . . es difícil decir lo que podría querer o necesitar, podríamos decir que no tenía la necesidad de aparecerse o tomar parte en las vidas de los pequeños. Pero lo hizo. Tal vez se sintió abuelo, tal vez se sintió insultado, cualquier cosa es posible. Lo cierto es que mientras Vaia recorría el Cuerpo sin descanso y FeiT cambiaba todo de lugar, había alguien más observándolos, había estado ahí por varios gritos, pero no los escuchaba, parecía ver todo como si ya hubiera ocurrido. Estaba y no era. Nadie lo vio. Nunca.
Un hijo del Vacío, una silueta dibujada en el aire, tan oscura como Nada. Una Sombra.

Eres Humano

El centro del hombre es una contradicción que se propone resolver a lo largo de su vida y no lo logra. Solo se acerca y en eso consiste el cambio en el orden general que causa al existir.

Su mente no está constituida con un objetivo claro, como en la persecusión de un deseo inalcanzable, sino en espera de la respuesta a una pregunta olvidada que no se resuelve nunca. Una contradicción que se pasó por alto al principio de todo y nunca logra explicarse a sí misma.

Es el Bien. Eres un humano. Solo a tus pies se descubre el poder de la tierra y todo sobre ella. Eres uno de nosotros. Eres bueno. Tienes que serlo. Haz lo que sea necesario. Tal vez puedas hacer cambios más grandes de lo que te imaginas. Hazlo.

Somos una gran familia, danos lo que tienes. Y cada uno juega. Creces y cambias y quieres y mueres. Te dejas llevar y si tienes suficiente suerte, no te revuelcas constantemente en busca de la respuesta que no existe, flotas y corres y vuelas y esquivas los obstáculos que te aparecen y te diviertes, bailas con la suerte y le robas algo, que se yo.

Si tienes suerte, porque yo? si no, porque yo? o tal vez te conoces, sabes que has hecho y te imaginas lo que harás, entiendes el escenario y tienes una apuesta fija a la respuesta que algún día olvidaras para siempre. O no. Simplemente intentas transformar tu alrededor o seguir algunos pasos para llegar a un lugar lejano. Porque haces la cosas que haces? lo sabes, casi por completo. Es el principio el que falta, la mirada de Dios, las palabras que no te dijo. Nunca estuvo ahí.

Pero le creíste y corriste tras él, o delante. No importa que no lo recuerdes, que no lo puedas explicar, si haces las cosas bien . . . claro, todo saldrá bien. Solo tienes que hacer lo necesario para estar bien . . . bien, bien . . . o muy bien, mucho mucho mucho mejor, etc. Algunos no piensan que se puede estar tan bien, algunos piensan que solo ellos no pueden estar tan bien, otros piensan que ellos sí y otros que todos podrían. Nadie lo entiende bien. Pero todos asumen que sí, o buscan la respuesta, o se sumen en la desesperación.

Muchos simplemente se dan a sí mismos respuestas pasajeras esperando que lleguen cada vez mejores y tal vez alguna increíble, no son conscientes del proceso interno. Juegan. Eso dice la leyenda. Sus vidas son poesía del destino. Por supuesto no lo entienden nunca. Algo que no logran o intentan comprender, palpita en ellos, los guía, no los abandona.

Que los diferencia de nosotros? De mí? La fe.
Nada más preciado que el favor divino inexistente, nadie te lo puede dar, siempre estuvo ahí, con tu nombre. Él te encuentra a ti. Como a todos. Derepente te rodea el sentido de verdad escondida en cada gota de agua o silbido de viento, la ves, la belleza, lo sublime, lo único, el universo atrapado en tus manos. Delante de tus ojos. Y un deber inquebrantable, para protegerlo.

Es Él, el Bien. Lo importante, lo que te diferencia a ti del resto del mundo. Eres humano, eres especial. Solo a tus ojos se develan los secretos de la Infinita creación. Tienes que sentirlo.

Traduciendo

El Idiota mira con una sonrisa de satisfacción la cara de su Auto. Es plana y brillante, en ella se pueden leer (y lo hace) las palabras que hasta hace poco no existían. Sus manos aún estaban sobre los aparatos de comunicación con el Auto. Para ellos (los Autos) son aparatos de traducción, el pensamiento humano es supremamente vago, necesita ser comprimido y definido por ellos mismos para que lo pueda entender un Auto. Las dos razas han trabajado fuertemente por hacer su comunicación más directa y han acortado su brecha bastante, aun así, el límite no parece borrarse, parece hacerse más definido, delineando cada vez de forma más delicada las diferencias estructurales entre las razas.

El Auto tiene cara de texto, pero piensa en otras cosas. El Idiota lo mira de frente y no se mueve, incluso la sonrisa parece haberse quedado a la mitad de un movimiento. Si un Auto entendiera la Muerte de la forma en que el común de los humanos lo hace, se preocuparía. Si pudiera preocuparse.

Dos dedos señalaron hacia abajo y el texto en la cara del Auto avanzó. “La Gestación” leyó con orgullo. Se proponía explicar la historia de su mundo, al menos narrarla, o bocetarla, en fragmentos, pequeños.
Nadie veía a sus Dioses. Él no creía en los que le mostraban. Le era difícil explicar muchas de sus acciones sin involucrar grandes fuerzas que veía entre los cielos, las razas o las hojas de papel. Solía ver los acontecimientos en una escala enorme, sus acciones poco tenían que ver con lo que sucedía ahora, siempre pensaba en lo que sucedería mucho antes o después (ya sabía lo que pasaba ahora y no lo tomaba en cuenta).
Pero no era una buena idea, si confías en algo que pasó hace cientos de años más que en lo que pasó ayer, te vas a meter en problemas. Este Idiota en particular los había intentado evitar, que ya era algo, pero eventualmente lo alcanzaban. Parte de su esperanza se concentraba en la explicación que le daba a su mundo, tal vez, si lo explicaba de forma que lo entendieran, no tendría que hacerlo de nuevo. Todos (o alguien) verían y vivirían en su mundo. Sería tan fácil como señalar con el dedo.

“Fantástico!” pensó en voz alta, mirando fijamente las letras, “por fin me gust . .” no se atrevía a decir la frase entera, podría no haberlo leído bien, podría estar en un estado de alta excitación y juzgar erróneamente, podría estar dormido. La sonrisa se borró y la mueca se volvió de aprobación seca, con un toque de duda en los ojos.

La Sombra se encogió de hombros. “Me gusta que el Dios más antiguo es Vacío, los otros son que? Su voz y su cuerpo?”.
El Idiota lo pensó un momento, y luego varios más. Tenía sentido, nunca lo había pensado pero tenía sentido. La mente, la voz y el cuerpo. Eran un solo Dios. Lo pensó un poco más y le pareció extraño que Dios solo dijera una palabra. Le pareció bien que tuviera cuerpo de mujer. Y una mente vacía.

“Realmente no lo había pensado. Son solo como me los imagino.” le respondió “Si fuera uno solo, sería hermosa e inaccesible . . . Eso me asusta, los prefiero separados”.

La Gestación

Realmente lamento no haber publicado mucho ultimamente, pero la verdad es que los escritos se han vuelto cada vez más crípticos, algunos confusos, otros más simples. Y . . . me pareció por un tiempo que no tenían cabida en este lugar, ahora creo que como Nadie los lee de todas maneras, no debe molestarle. A Nadie.

Así que . . . el que pueda, que lo disfrute.

(more…)

La emoción del grito

No le pareció conocer la sensación hasta ese instante. Después de una larga vida de satisfacción lenta, pensó en la suerte, en el destino, en el tiempo y los personajes de una historia que recuerda por completo, pero vagamente. Eĺ también es un personaje. Ahora. Y varios más antes.

Se embriagó. Explotó lo más que pudo. Lo más que quiso.

“Esta sensación vale la pena cultivarla” pensó en un intento de ecstasis. Si tuviera pantalones los hubiera mojado, pero él no necesitaba pantalones. Después de tanto tiempo en silencio, en el preciso instante en que se revelara contra el Vacío opresor, se sintió inmensamente mejor. Como si un enorme peso se esfumara de su espalda, se podría decir, porque la sensación es similar, pero realmente se trataba de una inmensa explosión que salía del centro de la nada, y se disparaba a conquistarlo todo. Aún así, el Vacío era demasiado.

Mucho después se enteró, que aquella pequeña explosión no moriría tan fácil y seguiría la misión de conquista hasta el final. En ese momento no lo sabía, no sabía nada. Había dicho una palabra y había sentido un estremecimiento. Le había gustado. Lo repitió y lo repitió. Fue un tiempo grandioso. Si alguien hubiera podido verlo hubiera muerto al instante por su belleza.
Bailaba con el fuego, no había lugar para sutilezas, debía suceder de todo, en todas partes, al mismo tiempo. Quiso encontrar el límite.

“NO! ” gritaba “NOOOT”, el universo colapsaba con tan solo haber empezado, pero él no se preocupaba, sentía la fuerza en su voz, el inmenso placer de la creación, la destrucción y el caos, la incomparable sensación de ser y oponerse al Padre Vacío que lo encerraba y amenazaba con devorar a cada instante. Él lo haría danzar en llamas, escapar más y más, retroceder ante su voz, “NOOOOT” se empeñaba en gritar amenazante hacia el inmenso Vacío, sin tener en ningún momento la certeza de su mirada de vuelta.

será que me mira?, se preguntaba, “NOOOOT”, parecía responderse, será que me oye? “NOOOOT”, será que le importa? “NOOOT”. No quería detenerse nunca, el poder era angustiosamente placentero, su demostración un milagro propio.

Pero se cansaría, como todos (menos el Vacío, y la Voz lo sabía muy bien) nos cansamos luego de darlo todo.

Gathacol.net

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