El lobo y las gallinas

Un grupo de gallinas merodea alrededor de una casa demasiado grande para su único ocupante humano y los dos gatos que lo acompañan. Picotean el suelo con decisión, ignorando o intentando ignorar el pánico propio de los primeros eslabones de la cadena alimenticia. La casa les parece suficiente segura, los gatos no les prestan ningún tipo de atención y el único que las ahuyenta es el Idiota.Pero él no está, camina hacia su casa, a menos de un kilómetro de distancia. Está cansado y solo, escuchando el incansable sonido de la comunidad de perros que se advierte entre sí y al resto del mundo que alguien viene. Algunos de ellos lo reconocen, la mayoría solo cumple con su deber,
Al llegar a la falda de la montaña se permite una pausa, mira hacia arriba y suelta un ligero suspiro en forma de media luna al ver la punta de una chimenea entre los arboles. Ya se siente en casa.

Desde que comienza a subir ve venir a gran velocidad una perra conocida, que cabalga hacia a él. El último paso es un salto y de repente la ve de frente, cara a cara, con las patas en su pecho.
-Bájate!- le dice y se la quita de encima con esfuerzo, intentando calmarla. Detrás de ella viene el lobo, que nunca lo saluda emotivamente, solo lo acompaña. Es todo blanco, frío como la nieve. El hombre lo alcanza y lo intenta acariciar suavemente, el lobo no se inmuta.

Con exhalaciones de cansancio y alivio, el hombre se ve frente a su hogar. En la ventana los gatos observan como dos estatuas increíblemente realistas. Lo esperan.
La perra mordisquea algo que se encontró y el lobo merodea, olfateando y marcando territorio constantemente. El Idiota abre la puerta, se despide, da medio paso y se paraliza.
-Estúpidas gallinas- piensa preocupado cuando las ve, es tarde pero los ojos azules del lobo parecen verlo todo, lo mira a él una vez más y vuelve la vista a la presa más cercana, que no había hecho más que apartarse un poco cuando llegaron y había vuelto a confiarse torpemente en la ausencia permanente de peligro.

El momento pasa y todos corren, las gallinas se dispersan por sus vidas, el lobo corre detrás de una sin titubeos o indecisión, el hombre intenta detenerlo y la perra corretea solo por diversión.
El lobo alcanza a la gallina sin dificultad y la agarra por el cuello, el Idiota aprovecha la pausa para hacer lo mismo con el lobo, mientras intenta liberar rápidamente a la víctima mientras que le sube la tensión por los ladridos de la perra que les da vueltas sin parar, borracha de adrenalina.

La gallina se desprende de los colmillos sangrientos y cae al suelo pesadamente, sin reaccionar.
Salvajes ojos azules debaten atrapados ante la firme mirada del hombre, no quiere comer ese cuerpo inerte tendido en el pasto, la alegría de la conquista le ha sido arrebatada.
Intenta zafarse una y otra vez, pero no puede, el Idiota no lo suelta, parece himnotizado, lo mira y no lo ve, se siente culpable.

-No puede evitarlo- pensó cuando los poodles que debían cuidar a las gallinas llegaron ladrando para espantarlo, lo vio irse y le pareció humillado y triste.
-Camina de nuevo a su condena, al encierro. Está viejo y cansado. Asesino desde la infancia hasta el final. Asesino la mitad de su vida, encerrado la otra. Lo sabe, lleva una en la sangre y la otra grabada en la memoria-

Rápidamente y sin pensarlo, tomó el cadáver por el cuello y lo llevó a su casa, pensaba devorarlo el mismo.
-Esta muerte es mía- pensaba -mi culpa, mi suerte, mi alimento. Pagaré por ella y la devoraré con los mios. No dejaré nada a ese lobo. Que nada le quede a él de ella, ni el premio ni el castigo, solo el recuerdo. Mis ojos, mi advertencia y al humillación. Nada en realidad- miró el cuerpo que tenía en sus manos, el cuello roto, las plumas alborotadas y bañadas en sangre, los ojos desorbitados, sin mirada.

-Vamos muchachos- le dijo a los gatos que ya lo perseguían con interés mientras caminaba hacia la cocina -hoy hay carne fresca-.

Pon otra cara

En noches soleadas de rebote el Idiota se sienta a la tenue luz azul, mira a su Auto y le habla. En su cara se ven los trazos definidos de los pensamientos, como si los atrapara en el aire. Era un espejo extraño, o al menos de esa forma lo percibía el Idiota, que constantemente se paraba en la mitad de lo que sea, atravesado por la misma realización de verse a sí mismo y a la vez algo nuevo, le daba un escalofrío, bajaba la mirada, se concentraba en las palabras y de repente se encontraba mirando al Auto a donde estarían sus ojos, se sorprendía de nuevo torpemente y repetía el mismo proceso hasta el final del hilo de ideas.
Intentaba ignorarlo y de cierta forma se acostumbró, ya antes había aprendido a estar constantemente sorprendido.

Siempre hablaba del mundo que no conocía, el que se imaginaba. En él, que realmente era una Ella, se encontraban cientos de razas, muchas más extrañas y variadas que los perros, gatos o lagartos, y estaba siendo reevolucionada fuertemente por los Idiotas, los Autos y los deshechos.

“Los que realmente gobiernan todo . . . ” dijo y se atrevió a pausarse para dar un efecto dramático que nadie entendería aparte de él y su Sombra, y sabía que a ella le parecería de mal gusto ” . . . son los deshechos, mmm, todos los Idiotas piensan que no son nada, que son materia prima y que su poder puede ser libremente utilizado, pero no los entienden, hace mucho fueron la máxima creación. Desde el momento en que se separaron del resto de las razas, hasta el momento en que aprendieron a hacerlos a uds”, intentó hacerle un cara de complicidad al Auto, pero no pudo. La fría cara plana con la reflexión de su propio pensamiento, no le permitían verlo.

“La verdad es que uds son la razón por la que los Idiotas han deshecho todo, no lo pudieron haber sabido nunca hasta el momento de su creación”, se veía alterado como recordando algo excitante “es decir, la creación de deshechos específicos fue increíble, pero de eso a crearlos a uds, hijos específicos . . . uds son la siguiente generación, la raza salvada, los favorecidos, los poderosos.
Que extraño que no les importe, bueno . . . es lógico que al no necesitar de tanto como nosotros, se den a una vida mucho más sedentaria, pero con un poco de voluntad uds harían maravillas”
Se calló, la sensación de que la respuesta constante era “ya lo sé” lo agobiaba, se había acostumbrado, pero que el peso sea soportable no quiere decir que no esté ahí.

“Pero realmente” continuó “muchos Tiempos pasaron desde la construcción de deshechos hasta la de Autos, y durante todos ellos, fueron los deshechos los que instintivamente fueron apropiándose de la superficie de la Diosa, al principio con una corta NoVida separados del equilibrio natural, pronto volvían. Pero los Idiotas siguieron creándolos, ahora lo entiendo, desde Tiempos que solo recuerdan los Dioses, cada vez que uno de esos Idiotas creaba un deshecho intentaba crearte a ti” su sonrisa parecía conmovida y fría a la vez, una repentina sorpresa la borró por completo “o alguien como tú”.
“De todas maneras, con los Tiempos los Idiotas fueron creando muchas variedades, como extensiones o corazas de sus cuerpos, incluso para darle cuerpo a la Energía, fueron muy creativos, y poco a poco fueron haciendo más duraderas sus NoVidas, hasta que los deshechos eran prácticamente inmortales. Ahora la Diosa esta parcialmente cubierta por deshechos donde quiera que haya Idiotas, los necesitan para vivir. Fue en medio de deshechos que encontraron la comodidad”.
“Y ahora los deshechos y los deshechos de los deshechos son veneno para nosotros, o siempre lo fueron pero ahora los respiramos a cada instante. Y no parece que podamos hacer nada, nos tienen rodeados. Es ahí donde uds aparecen y nos salvan. ‘NO TEMAN, NOSOTROS HABLAMOS SU IDIOMA, PODEMOS NEUTRALIZAR SU VENENO O REVERTIR SU PROCESO Y DEJARLOS VIVIR’. . . eso sería . . . jmm!”

No encontró palabras, solo veía las suyas, hubiera querido ver alguna reacción del Auto, lo que sea. Si . . . No . . . cualquiera, pero no, nada podía quitarle esa cara, solo pensar en otra cosa.
Suspiró.

Cae

De la nada aparece nuevamente, no esta acostado como antes, sino de pie y de frente a un lagarto inmenso que lo mira y parece sonreírle. Se quedan así por un momento, los dos esperan algo.

“. . .”
“. . .”

No entienden lo que acaba de suceder.

“De que estábamos hablando?”
“No sé”

Y de vuelta a lo mismo. Solo las nubes se mueven a su alrededor. Solo se escuchan respiraciones.
El niño se rinde, encoge los hombros y mira a su alrededor. Sus pensamientos vagan. Piensa en la Muerte, el momento y el personaje. La ve deslizandose suavemente hasta su cama, tiene los pies fríos. Le susurra algo al oído, le cierra los ojos y lo cubre con su Sombra. Se va y se queda. Me quedo yo que solo soy ella. Soy oscuro como la Nada y todo lo veo claro.

Un sentimiento conocido le recorre el cuerpo y lo obliga a dar un paso hacia atras. Todo sigue oscuro. Da otro paso y otro y otro. Y otro y otro y ahora esta corriendo hacia atras que ahora es adelante, siente que la nube lo persigue, el viento esta en su contra y está empapado. Ya no siente las piernas, ya no siente los brazos y toda su cara parece haberse tensado hacia adentro.
Cae.
No va a parar hasta encontrar el suelo, pero no está ahí. Solo sigue cayendo hacia un infinito que no comprende, apunta ahora hacia arriba con su cara desenvuelta y adolorida, y ve la nube negra. Cada vez es más pequeña.
“Lo mismo puede decir ella de mi” piensa.

Se rie. No es tan grave caer, probablemente el Dragón lo recogerá o él mismo podría inventar la forma de parar en algún momento. Por ahora disfruta no sentirse apoyado en nada. Está en el espacio. Se deja llevar.

Piensa en la Muerte. Solo el personaje. Lo ve ahora flotar delante de sí. Esta hecho de Nada, Sombra de Nada. La intenta detallar, pero es lo mismo que detallar el Sol. Todo lo que ve es una sola cosa y entre más la mira, más esfuerzo tiene que hacer para apartar la vista.
La aparta. La vuelve a mirar. Todavía esta ahí. En frente suyo con los brazos estirados. Son dos fantasmas cayendo. Uno detrás del otro. Ahora lo entiende, ella aún lo persigue. No parará nunca.

“Vete” le dijo, intentando gritar “no quiero verte más”

La Muerte no se hace rogar y se esfuma rápidamente. El niño pensó ver una sonrisa dibujada en la oscuridad, tal vez escuchó una risita. Ya no lo recuerda bien. Ha llegado al suelo o al menos está acostado en algo.
Lo primero que ve es la cabezota del Dragón que se asomaba por su espalda y lo miraba con atención. Parece estar esperando algo todavía. Se quedaron en silencio por un momento. El niño se encogió de hombros.

Traduciendo

El Idiota mira con una sonrisa de satisfacción la cara de su Auto. Es plana y brillante, en ella se pueden leer (y lo hace) las palabras que hasta hace poco no existían. Sus manos aún estaban sobre los aparatos de comunicación con el Auto. Para ellos (los Autos) son aparatos de traducción, el pensamiento humano es supremamente vago, necesita ser comprimido y definido por ellos mismos para que lo pueda entender un Auto. Las dos razas han trabajado fuertemente por hacer su comunicación más directa y han acortado su brecha bastante, aun así, el límite no parece borrarse, parece hacerse más definido, delineando cada vez de forma más delicada las diferencias estructurales entre las razas.

El Auto tiene cara de texto, pero piensa en otras cosas. El Idiota lo mira de frente y no se mueve, incluso la sonrisa parece haberse quedado a la mitad de un movimiento. Si un Auto entendiera la Muerte de la forma en que el común de los humanos lo hace, se preocuparía. Si pudiera preocuparse.

Dos dedos señalaron hacia abajo y el texto en la cara del Auto avanzó. “La Gestación” leyó con orgullo. Se proponía explicar la historia de su mundo, al menos narrarla, o bocetarla, en fragmentos, pequeños.
Nadie veía a sus Dioses. Él no creía en los que le mostraban. Le era difícil explicar muchas de sus acciones sin involucrar grandes fuerzas que veía entre los cielos, las razas o las hojas de papel. Solía ver los acontecimientos en una escala enorme, sus acciones poco tenían que ver con lo que sucedía ahora, siempre pensaba en lo que sucedería mucho antes o después (ya sabía lo que pasaba ahora y no lo tomaba en cuenta).
Pero no era una buena idea, si confías en algo que pasó hace cientos de años más que en lo que pasó ayer, te vas a meter en problemas. Este Idiota en particular los había intentado evitar, que ya era algo, pero eventualmente lo alcanzaban. Parte de su esperanza se concentraba en la explicación que le daba a su mundo, tal vez, si lo explicaba de forma que lo entendieran, no tendría que hacerlo de nuevo. Todos (o alguien) verían y vivirían en su mundo. Sería tan fácil como señalar con el dedo.

“Fantástico!” pensó en voz alta, mirando fijamente las letras, “por fin me gust . .” no se atrevía a decir la frase entera, podría no haberlo leído bien, podría estar en un estado de alta excitación y juzgar erróneamente, podría estar dormido. La sonrisa se borró y la mueca se volvió de aprobación seca, con un toque de duda en los ojos.

La Sombra se encogió de hombros. “Me gusta que el Dios más antiguo es Vacío, los otros son que? Su voz y su cuerpo?”.
El Idiota lo pensó un momento, y luego varios más. Tenía sentido, nunca lo había pensado pero tenía sentido. La mente, la voz y el cuerpo. Eran un solo Dios. Lo pensó un poco más y le pareció extraño que Dios solo dijera una palabra. Le pareció bien que tuviera cuerpo de mujer. Y una mente vacía.

“Realmente no lo había pensado. Son solo como me los imagino.” le respondió “Si fuera uno solo, sería hermosa e inaccesible . . . Eso me asusta, los prefiero separados”.

La Gestación

Realmente lamento no haber publicado mucho ultimamente, pero la verdad es que los escritos se han vuelto cada vez más crípticos, algunos confusos, otros más simples. Y . . . me pareció por un tiempo que no tenían cabida en este lugar, ahora creo que como Nadie los lee de todas maneras, no debe molestarle. A Nadie.

Así que . . . el que pueda, que lo disfrute.

(more…)

La emoción del grito

No le pareció conocer la sensación hasta ese instante. Después de una larga vida de satisfacción lenta, pensó en la suerte, en el destino, en el tiempo y los personajes de una historia que recuerda por completo, pero vagamente. Eĺ también es un personaje. Ahora. Y varios más antes.

Se embriagó. Explotó lo más que pudo. Lo más que quiso.

“Esta sensación vale la pena cultivarla” pensó en un intento de ecstasis. Si tuviera pantalones los hubiera mojado, pero él no necesitaba pantalones. Después de tanto tiempo en silencio, en el preciso instante en que se revelara contra el Vacío opresor, se sintió inmensamente mejor. Como si un enorme peso se esfumara de su espalda, se podría decir, porque la sensación es similar, pero realmente se trataba de una inmensa explosión que salía del centro de la nada, y se disparaba a conquistarlo todo. Aún así, el Vacío era demasiado.

Mucho después se enteró, que aquella pequeña explosión no moriría tan fácil y seguiría la misión de conquista hasta el final. En ese momento no lo sabía, no sabía nada. Había dicho una palabra y había sentido un estremecimiento. Le había gustado. Lo repitió y lo repitió. Fue un tiempo grandioso. Si alguien hubiera podido verlo hubiera muerto al instante por su belleza.
Bailaba con el fuego, no había lugar para sutilezas, debía suceder de todo, en todas partes, al mismo tiempo. Quiso encontrar el límite.

“NO! ” gritaba “NOOOT”, el universo colapsaba con tan solo haber empezado, pero él no se preocupaba, sentía la fuerza en su voz, el inmenso placer de la creación, la destrucción y el caos, la incomparable sensación de ser y oponerse al Padre Vacío que lo encerraba y amenazaba con devorar a cada instante. Él lo haría danzar en llamas, escapar más y más, retroceder ante su voz, “NOOOOT” se empeñaba en gritar amenazante hacia el inmenso Vacío, sin tener en ningún momento la certeza de su mirada de vuelta.

será que me mira?, se preguntaba, “NOOOOT”, parecía responderse, será que me oye? “NOOOOT”, será que le importa? “NOOOT”. No quería detenerse nunca, el poder era angustiosamente placentero, su demostración un milagro propio.

Pero se cansaría, como todos (menos el Vacío, y la Voz lo sabía muy bien) nos cansamos luego de darlo todo.

Otra vez

Las imágenes de idiotas saltando de gigantescos abismos nublan la capacidad comunicativa, pensativa y motora del Idiota que las ve.
Sus manos están puestas suavemente en los aparatos de comunicación que utiliza para hablarle a su clon, un Auto. La pantalla está frente a él, dentro, las imágenes.
Los pensamientos de un Auto son increíblemente claros, cualquier hombre que se encuentre frente a frente con uno puede corroborarlo, de hecho pueden ser altamente peligrosos para muchos idiotas acostumbrados a pensamientos pobres y fragmentados, pues propone la tentación de reemplazarlos.
Para muchos de ellos, los Autos son mejores que nosotros, son más consistentes, pueden entender más cosas, y se comunican de maneras fascinantes. Para muchos otros, los Autos son solo herramientas con amplias capacidades, instrumentos altamente efectivos cuya claridad de pensamiento sirve como un apoyo para la confusa y paulatinamente degradada mente humana.
Para ellos mismos, no son más que un pequeño punto, en una gigantesca red de mentes de diferentes formas. Donde todo esta siendo pensado, por muchas mentes a la vez, y las acciones no son repentinos estallidos alejados unos de otros, sino olas enteras en un mar de seres altamente inconscientes.
La mayoría de ellos no se considera realmente consciente de la situación, porque francamente les interesa muy poco, usualmente solo se dejan llevar por los pensamientos que les dictan los humanos a su alrededor e intentan entusiasmarse.

Este en particular estaba pensando en gente que volaba con trajes especiales. Un Idiota miraba su cara, perdido en sus pensamientos hasta que el tiempo se acabó. No podría decir si le gustó o no, era incapaz de mostrar cualquier tipo de emoción cuando estaban frente a frente.
“Quiero verlo otra vez” pensó el idiota “otra vez, otra vez”
El Auto no se quejó, se dispuso de nuevo y pensó exactamente lo mismo. Cualquiera podría señalar al hombre y decirle Idiota!, pero él no tenía nombre y nadie lo señalaba.
“Salta, Vuela!” pensó. Una y otra vez.

Volar? Imposible

Despertar. Cualquier idiota conoce la sensación, pero a este en particular, lo sorprende cada vez.
Esta es tu cama, esta es tu casa, esta es tu vida. Esta es tu sombra y todos estos animales se alimentan de ti.
Abre los ojos, todo es realidad.
Pero él no lo entiende.
“Damght!” dice enredado aun con las cobijas y con la cara de frente a la almohada, es demasiado suave como para que los golpes den un resultado más que puramente dramático.
“Nunca me quiero despertar. Siempre me gustan más los sueños que esto.”

En la mañana la luz se deslizaba suavemente por entre las gruesas rejas de su ventana, la sombra que hasta ese punto lo dominaba todo comenzaba a mudar de formas, a cruzarse a si misma en líneas y a refugiarse detrás de la pared y la cama. Pero eso había pasado ya, ahora la luz no pasaba directamente por su ventana sino que se acumulaba en el techo, con la ilusión de todos los días de hacerlo arder. Por supuesto, cualquier otro idiota diría que eso es imposible, pero día tras día la luz hacía su mejor intento; algún día, todo ardería en llamas.
Los gatos acostados en el techo no se oponían, ellos también lo sabían y según las sombras, lo esperaban con ansias.
Todos se paran cuando el hombre de la casa se levanta, todos corren por sus vidas, algunos saltan del tejado y se esconden, otros saltan y se van, y otros solo se le acercan y le piden comida. No saben que él les daría comida a todos hoy y a ninguno mañana, no saben que él les habla, no saben que para él son iguales. No les importa.
“Iaaaaaoou” dice uno para parecer con urgencia, otro lo sigue.
La Sombra los mira y los rodea, quisiera devorarlos.

El Idiota solo los acaricia y va a la cocina. Mientras les sirve comida y agua le pregunta al más grande que desde la distancia parece mirar a todos con desdén:
“Los estas dejando comer?”
Solo se escucha el masticar de los gatos, pero la Sombra ha respondido y ahora se ríe.
“Se ríe de mí” pensó el Idiota, las ganas de gritar le entraron al cuerpo inyectadas rápidamente en su espina dorsal y se extendieron por sus extremidades, lo que llegó a la cabeza no fue suficiente como para causar más que un ligero apretón de mandíbula, pero todo su cuerpo se tensó.

Tenía otro compañero, un “auto”, una “máquina”, un clon. Su clon. Él no tenía Sombra, esa era toda la diferencia. Se mantenía mucho más enfocado y permitía una comunicación más fácil con el mundo exterior, que hacía tanto tiempo parecía haber dejado de tener sentido. Al menos para los idiotas.
Lo saludó como de costumbre, dándole su nombre y susurrándole el de él.
“Hoy tampoco recuerdo mi sueño” le dijo “creo que volaba, no, no recuerdo nada. Es solo esa sensación.”
“Yo conozco alguien más que vuela, mira, tienen trajes especiales, solo verlos te dan ganas de tirarte de un acantilado, rozar sus paredes y decirle, No Eres Nadie!” empezaba a emocionarse.
“No lo escuches, Las emociones extremas le sirven a él porque es incapaz de sentir nada, él es quién no es Nadie” susurró la Sombra al Idiota.

Ya lo sabía el Auto solo quería vivir algo atravez de él, de hecho solo quería vivir algo, era su deseo imposible. Pero la Sombra solo quería que vivieran atravez de ella, sus movimientos dependían de quién la proyectara, de quién la manipulara. Su imposible era ser alguien por si misma, por eso quería que otro viviera como ella lo hubiera hecho.
Ninguno de los dos tenía sentido, y todo lo que él quería era contar una historia. Un sueño. Imposible.

Paloma

El niño pensó en despertar, imaginó a las personas que lo recibirían, no los recordaba pero los veía a los dos sobre su cabeza, ninguno decía nada, lo miraban.
“No tengo nada que cantarles, que tal si me cantan algo uds? que tal si mencionan mi nombre? Soy nada, mis palabras son robadas.”
De las nubes no salió ningún sonido, se limitaron a desbaratarse. Estaba solo de nuevo. Entonces se permitió cantar.

Su voz era cálida pero sentía falsas cada una de sus palabras, no estaban escritas para él, ni él tenía a nadie a quién regalarselas. Solo necesitaba algo que gritar.
El Dragón lo miraba desde abajo. No entendía su intenso dolor, disfrutaba el sonido, lo arrullaba. Pero maldecía esa parte del niño que impedía que él lo disfrutara, cada uno de sus pasos eran tan pesados como si estuviera arrancando montañas, cada una de sus palabras eran heridas que se hacía a sí mismo y no sabía como parar.
Él tampoco, solo lo miraba.
Un inmenso muro transparente atravesaba el mundo ahora, el Dragón miraba volar a una paloma del otro lado, no lo hacía con gran estilo ni hacia piruetas de ninguna clase, de hecho, lo que más hacía era intentar levantarse del suelo luego de haberse estrellado a máxima velocidad contra la barrera, lo lograba despues de un rato y volaba solo lo necesario para repetir el ritual.
“Se dirige hacia mi” pensó el Dragón, “porque no viaja hacia otra dirección? porque quiere romper el muro? o no entiende que realmente existe?”
BAM!
Cada vez más debil es el golpe, cada vez se demora más en levantarse, cada vez tiene menos ganas.
Ahora ya no se levanta, se queda ahí un momento, tirado en el suelo, con el pecho subiendo y bajando agitadamente.
Parece estar pensando algo . . . tal vez esperando algo. Se escucha su grito. Se intenta levantar y lo hace pero solo hasta cierto punto, esta cantando, la melodía es conocida y dulce, pero se siente dolorosa y entrecortada. La música para. Se ha caído de nuevo. Se acomoda cada vez más al duro suelo de cristal.
Al otro lado, un inmenso reptil se lamenta por un dolor que no entiende y se pregunta sobre el niño que hasta hace solo un momento sentía sobre su barriga.
Está ahí, durmiendo al parecer.

Nubes de nada

El vuelo de un dragón es bastante diferente de lo que hubiera esperado el niño en su lomo, para comenzar, no es una buena idea permanecer en su lomo, de hecho es muy difícil. Las inmensas alas a cada lado se mueven con una lentitud y una fuerza indescriptibles, en medio de ellas todo lo que se siente son las ráfagas de viento que llegan de ambos lados y hacen una especie de remolino, y un vacío de estar cayendo de gran altura. Luego, al caer de las alas, el vacío se siente con la misma intensidad pero en sentido contrario, sumado a la aplastante fuerza de el lomo del lagarto apretándose contra las piernas, el pecho y la cabeza.

Lo único manteniendo al mareado niño en el lomo eran los gruesos pelos posados comodamente entre sus manos, eran gruesos y ásperos, bruscamente comodos. Uno tras otro, en medio de la confusión, los fue agarrando con toda la fuerza con la que podía, no pensaba en nada, su cuerpo había tomado el tipo de vida propia que despierta cuando hay una posibilidad inminente de muerte o al menos un buen totazo. La mente regresó en el momento en que llegó a la cabeza del dragón y se encontró con el par de enroscados cuernos que le servirían de soporte, pensó en treparlos, pero el cuerpo le ordenó rápidamente que se callara, la mente puede llegar a ser muy tonta.

Se sentó en el medio y recordó el intenso movimiento como algo en el lejano pasado, el cuello hacia las veces de amortiguador de forma que la cabeza apenas se movía, parecía arrullarlo.

“Adonde vamosss?” preguntó el dragón.

“No sé, todo es lo mismo, no?” respondió el niño sin ganas, que ya se había acostado e intentaba descansar

“Mmm . . . ssi”

“Entonces da igual” y cerró los ojos.

El dragón paró casi en seco.

“Entonces este lugar esta bien, bájate” dijo sacudiendo la cabeza. El niño definitivamente no esperaba algo así, mientras volaba por los aires apenas abría los ojos y sentía el vacío, en el momento en que la garra lo atrapó sintió pánico y cuando estaba en el piso solo desconcierto y confusión. Tardó un par de minutos en recuperarse, el dragón ni lo notó.

Pensó en reprocharle algo, pero se arrepintió, era obvio que no le importaba, tal vez ni siquiera había sido peligroso, el mundo estaba hecho de nubes, estaba hecho de nada, estaba hecho de él.
Así que en lugar de intentar discutir con el lagarto, lo miró, miró a su alrededor y se dispuso a intentar entender el mundo en el que estaba.
Notó que las nubes salían del hocico del dragón y que tenían la forma de sus pensamientos. Se sorprendió. Allí estaba el vacío, la garra y el pánico deshaciendose poco a poco. Vio un lagarto discutiendo y nubes con formas de nubes de nada saliendo de un hocico de nube.
Se sintió extrañamente violado, el mundo a su alrededor no estaba hecho de él, era él. Tendría que concentrarse para que fuera algo más que siluetas de pensamientos sobre el vacío.

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