La fuente
-Eres muy pequeño hijo, no sabes del poder- dijo la sombra
Asintió suavemente el niño, pensando en su costumbre de recibir constantemente los presentes del mundo sin preocuparse por devolver nada.
-He consumido todos los bienes que este mundo tiene para ofrecerme y le he devuelto mis desechos, infértiles e inútiles- dijo con franqueza
-Te son útiles a ti, pues vives gracias a ellos, inmerso en ellos
-No debería continuar sobre-alimentándome, la fuente parecía infinita, pero sé que no lo es
Considerando la naturaleza de su fuente, las grandes cantidades de alimento que producía y desechaba y concluyó que tendría sentido pedirle menos y consumir solo lo necesario. Y más que eso, aprender a producir valor y alimentar a la fuente con sus desechos.
-El proveedor de la fuente tiene derecho a ella, si yo lo fuera, merecería la vida que ahora debo.