Archivo de 'Fragmentos Completos'

Los aviones vuelan solos

 

Unos se suben, otros se bajan. De un avión o de un bus.
Se suben y se bajan en el mismo paradero.
Cada uno en una ciudad distinta. Están lejos todos.

Yo me subo y me bajo del bus y miro los aviones que pasan.
Ya se vieron dos aviones que se pasaban de largo.
Saludándose a través del cielo.

Porque los aviones vuelan solos. Solo vuelan.

Le dan vueltas a la Tierra y no paran, solo hacen pausas.
Si hay que subirse, hay que bajarse.
En una ciudad. En todas las ciudades.

Y los aviones siguen su camino infinito,
pero ellos no entienden que transportan humanos
y cada humano lleva un hilo amarrado.

El hilo lo conduce al lugar de donde vino,
los momentos que vivió y la gente que estuvo presente,
porque cada uno lleva un hilo que se enreda de manera inevitable.

Así, los aviones solo hacen que los enredos se expandan,
hacen líneas de nosotros por los cielos,
para que podamos señalar al infinito y decir “ahí están”.

Me subo y me bajo del bus. Una vez más.
No estamos tan lejos.
Solo estamos detrás de las montañas.

Mientras miro las nuevas olas, yo ya soy parte del mar

Hay que ser cínico.

Hay que pararse sobre la historia de guerra, esclavitud y barbaridad humana para vivir.

Hay que aceptarlo y hacerse complice. Y reírse además. Apreciar la ironía de los que bailan sobre las montañas de cadaveres, con humor negro y desinteresado.

 

Ayer soñé de nuevo. Era yo mismo y estaba en cama. Mis ojos abiertos se negaban a moverse. Mi cuerpo permanecía rígido y mi voluntad había desaparecido.

Soñe que estaba muerto ¡Que locura!

Mi cuerpo se hundía bajo el suelo de miradas tan perdidas como la mía, un mar de carne en descomposición.

A lo lejos se oía la fiesta y el baile, la alegría de la vida ignorante que no se percata, o no quiere saber, que ella misma es un error pasajero, un río que corre con furia hacia el mar.

Yo espero, sin afán ni goce, los cuerpos que han de cubrir el mío y destinarlo al olvido eterno. Que vendría aunque no quisiera.

Pero ya no me importa. Soy muerte y no hay nada más.

 

Anoche soñé que estaba despierto y la verdad bailaba sobre mi cuerpo.

 

 

 

(Si a alguien le interesa, este texto es una evolución y/o continuación de uno anterior llamado Soñar es una locura)

 

El cielo cae

Una vez más, el cielo caía sobre sus cabezas.
Gritos de desgarramiento y dolor se oían en sus mentes mientras se miraban fijamente a los ojos, quitaban la mirada, esperaban y volvían a mirar.
Tantas ilusiones derretidas sobre las mismas rocas, tantas promesas al vacío, tantos engaños al espejo.

Una vez más el mundo se desmoronaba, pero ya estaban acostumbrados, charlaban esquivando pedazos de explosiones, mirando los ojos muertos de los que vuelven pero no viven más, paseando por las ruinas de su pasado, mirandolas desde lejos, apretaban los labios o se bañaban en olvido.

Una vez más el mundo se desnuda ante los ojos ciegos de los idiotas que lo recorren, el viento los lleva a donde van y nadie entiende.

El Castillo

El Castillo en la montaña podría haber sido inmenso o nunca haber existido por completo. Al menos con la información que había conseguido en el pueblo, que si escuchaba a cualquiera, podría tener desde ciudades de hadas donde los sueños logran penetrar en la realidad, hasta guaridas de fieras asesinas.

No tenía un aspecto especial de ruinas, no más que otras casas comunes bajo la montaña, pero engañaba la vista, puesto que su secreto reposaba en su interior. Claro que ya no era un secreto y se lograba entender desde la distancia. Las construcciones se alzaban de el suelo, desperdigadas. Cupulas y techos de arcilla que parecían salir de la montaña como los arboles mismos, enterrando sus raíces de piedra. Al principio era dificil notarlo, hasta que el ondulante camino le mostró la imagen girando y transformandose entre los arboles.
Allá arriba, a lo lejos, las pequeñas construcciones y las torres se alineaban para mostrar la silueta de un enorme castillo, torcido y enterrado, asomandose con mil bocas a respirar el aire sobre la montaña. Algunas chimeneas exhalaban humo.

“Todos estan conectados” pensó, inspeccionando la tierra de la montaña lentamente “debe haber cientos de tuneles, tuneles para encontrarse, tuneles para estar solos, tuneles para tener secretos, tuneles para crecer debajo de la tierra o derrumbarla”.

El Castillo no parecía una ruina, daba una impresion mucho mas poderosa y aun así impotente, como un gigante obligado a cargar la montaña por haber sobrevivido su peso.

“Dicen que son muy amables y puedes visitar algunos tuneles, pero que hay que ser amable tambien, porque ahí dentro todos son uno y si uno te muestra los dientes debes calmarlo antes que otros lo imiten” quería evitar el pensamiento de la bondad de esas caras, que ya veía dando la bienvenida, transformada en odio. Lo que pasaría si empezaran a mostrar los dientes, uno a uno, mirando a su presa fijamente.

“Debo usar algo de tacto” pensó sonriendo abiertamente.
Otros le devolvieron el gesto.

I see red

I see red eyes
red lights on red skies
I see red shadows dripping red blood
I see red hearts waiting
red people showing red smiles

C’mon, little red bird
sing me a red song
You know who I am

I hear red screams
red sirens on red nights
they’re getting closer

C’mon little red bird
Fly on red skies
I’m the one on chains

C’mon, little red girl
I know who you are
You’re the one from far away
on both time and space

Won’t you sing a song?
Will it burn me?

C’mon, little red dragon
let me hear your red screams
I see red light coming from red wounds
I see you bathe on it

C’mon, red hot metal dragon
Let me see the fire
Let me feel the wrath
Won’t you burn this place down?
Burn it, burn it to the ground

That’s all I wanna see
I can’t help it
I can’t help it
I see red

Un vicio

Es un vicio repetirse como me repito,
tomarse como me tomo,
pensarse como me pienso.

Si, es un vicio. Es un vicio con toda.
Algo que no te ayuda, pero te calma.
No soluciona el problema,
te da otros ojos.

Pero el hombre inventó el vicio,
o se topó con él,
en plantas o nectares,
repitiendo y repitiendo.

Así me repito yo,
porque hay una lección en el vicio.
Porque todo habla,
todo puede ser escuchado.

Un vicio es un aliado y una debilidad,
te susurra lo que quieres,
te lo muestra en la niebla.

No viene de afuera,
el estimulo es catártico,
el deseo que asciende a la superficie . . .

Ese deseo. Ese deseo. Ese deseo!
Aún recuerdo cuando no lo entendía
Puede llevarte al final del mundo.
Puede enseñarte quien eres o puede matarte.

Se trata de probar el canto de las sirenas.
¿Cuantas veces antes de seguirlo?
¿Que profundidad tiene el abismo al que me llama?

Escudos – La Sonrisa

Erase una vez, el joven Igor parado en un balcón, llevaba el torso descubierto y se apoyaba con una mano en la baranda mientras que con la otra balanceaba un porro de lado a lado mientras que su mirada se iba entre las nubes, el horizonte y la distancia. Le hablaba con suaves murmullos y besos que encendían y apagaban. Se hablaba a sí mismo y le hablaba al mundo. No a la mujer en el cuarto, cuando se ponia así era imposible hablar.

-No- repetía -no- solo eso -no-.

No podían hablar ahora, ninguno pensaba bien. Ella tenía cosas que hacer y compromisos que llevar a cabo mientras que él, se posaba en el balcón a mirar hacia afuera y hacia adentro. Balanceando el humo como si fuera nada, como si la nada lo guiara.

Ahí en la cama, se veía claramente su emblema, el emblema de su familia, el emblema que lo marcaba como un nombre marca a un salvaje cualquiera. Era la sonrisa de un gato que desparecía en la noche.

O quería serlo. Ya no se veía como antes, la silueta volvía a estar vacía, como hacía mucho tiempo atras. Cuando el emblema le hacía honor al nombre original de su familia, Noche. En ese tiempo, la imagen consistía en las ramas de un arbol seco, cruzando un campo estrellado, con la luna llena en la esquina superior derecha.

Luego de eso pasó por diferentes ancestros que lo transformaron, primero en la “Noche Oscura” sin luna, luego en el “Gato Pardo”, “Gato Negro”, el “Gato Invisible” y ahora, Igor heredaba la “Sonrisa del Gato”, aunque desde el Gato Invisible no se veía con claridad el Gato. Muchos en la familia o conocidos lo nombraban como la Sonrisa, y algunos otros se reían al comparar la sonrisa con el rostro cubierto de un hombre enmascarado y le decían, el Ninja o el RobaBancos.

Pero Igor miraba la sombra al rostro y no veía la sonrisa. Los gritos resonaban, afuera y adentro, el mundo necesitaba seguir adelante como siempre lo había hecho y el necesitaba despertar, pero no podía alejar su mirada. Veía la Noche, el nombre que aun portaba en alguna parte y una Sombra que subía por un arbol, con la intención de ver cada vez más lejos, pero la Noche es oscura y el arbol esta seco. La Sombra, se dijo a sí mismo y aspiró de nuevo el humo.

La Sombra que Trepa.

Ojo Rojo

De nuevo muerto y enterrado. Cuantas veces he pensado en eso.
De nuevo victima de una batalla que no puedo ganar. De nuevo perdido. De nuevo ciego.

Esta vez es diferente, como todas, pero esta vez no la olvido. Debo recordar, quiero recordar.
De como una historia se desenlaza antes de darle inicio, de como piensas que vas a encender el mundo y la noche te explota en la cara. La noche sabe a mi propia sangre y la pelea es toda mía.
No la entiendo, ni su causa ni su desenlace. No entiendo la necesidad.
Pero es mía, la pelea es la derrota y es toda mía.

No hace falta más que el dueño del rancho y un loco que reparta golpes. Una orden, una señal. Un malentendido y unas ganas de matar, un desprecio y una oportunidad.
Una vez mas la historia se repite en mi piel. La pelea no ha comenzado y estoy derrotado.

Pero debo aceptar que me gustaron un par de cosas. La rabia de la derrota estupida y absurda me ha invadido de maneras que no conocía o recordaba. Senti la sangre de nuevo. Le temi, de nuevo. Me senti vulnerable, indefenso de nuevo. “no lo vi venir, no lo vi venir” Boooom!!! no hay excusa. Nada vale.
Me sentí desnudo.
Y entonces los mire. Ellos me veían, de pie, al ojo, y senti el miedo y la verguenza derramarse sobre sus rostros. Mi derrota solo mia, vale mas que sus victorias. Las disculpas y elogios resbalaban sin sentido. Explicaciones y silencios. jajajajajaja. Silencios, como me gusta provocarlos.

No vale nada. No queda nada mas que el recuerdo y esa pequeña cicatriz, que aun no se que tan pequeña llegue a ser. Pero quiero recordarlo, quiero sentir ese golpe de nuevo para no tener que sentir otro. Recordar la sorpresa en mitad de una pregunta similar a “hey que pasa?” (es decir “he— “). Quiero recordar la sorpresa al tocarme el ojo y ver sangre, al no poder enfocar, al no entender que habia sucedido.

Quiero recordar porque siempre es asi. Porque asi actua la gente con miedo. Sin pensar. Siempre quieren golpear primero, simpre es mas facil pedir disculpas despues.
Quiero recordar que estaba derrotado antes de que la pelea comenzara y que nunca comenzo.
Que no hay forma de ganar asi. Que la derrota es real y no se opaca con otra victoria o venganza.

Que no necesitas un oponente digno para que te derrote, solo necesitas bajar la guardia cuando debes estar alerta. Que solo se necesita un buen golpe. Que soy mortal y eso da miedo.
Y recordar que el miedo hiere aun mas.
No hay fuerza sin valor.

El sabor de la sangre y la rabia. Tienen que servir para algo mas.

“Ama a tus enemigos, porque ellos sacan lo mejor de ti”

Pueblos y Habladores

The shadow lies peaceful over the earth, la cubre por completo y todo el mundo se vuelve el inmenso Vacío. NoT ! The Void is gone. Goddess comes alive and blooms. Pronto el grito se extingue y la sombra vuelve a cubrir a la Diosa en un abrazo helado.

Somewhere there I am. Just another Idiot. En un mundo tiranizado por nosotros. Transformado por nosotros. Broken for us.
I shout a song without meaning. Una canción contra el sentido. Contra nuestro gobierno sobre la verdad y el futuro. Odio a los Idiotas. Es un sentimiento confuso. Prefiero rodearme de salvajes. Incluso intento parecerme a ellos. Es un poco Idiota.

La Diosa ha sido cubierta poco a poco con nuestros deshechos, haciendo cuerpos externos de comunidades de Idiotas, nuevos seres enormes con necesidades y desHechos propios. Es nuestra remodelación de las montañas, valles y paisajes antiguos. Somos nosotros, juntos, como uno. Un Pueblo.
Cada Pueblo tiene una voz, a veces ahogada, a veces sedienta de sangre, a veces apática, a veces confundida.
Cada Pueblo hace parte de uno más grande, que pertenece a uno más grande, que pertenece a uno más grande. Pronto la Diosa entera será un solo pueblo de Idiotas y todos los salvajes les pertenecerán de alguna forma. Esa es la idea.
Y cuando seamos un solo Pueblo, seremos iguales, cada uno con la necesaria disposición de brindarse a sí mismo, entregarse en beneficio del inmenso ser, como pequeñas células en un inmenso órgano que tiene que descubrir por sí mismo su función.

Seremos tratados de la misma forma que aquellas células, como un cáncer si vas contra el sistema, como miembro de un órgano obsoleto si no te mueves mucho, como si no existieras si solo haces lo que debes, con amor y odio si el sistema te maltrata por sus razones propias.

Es posible que no sea así, es solo la idea. Una idea de un futurismo que se está volviendo obsoleto. La idea de la total unidad entre Idiotas, la verdad es que nos odiamos bastante entre nosotros y también existen algunos que no son tan Idiotas. Es muy difícil lograr un acuerdo entre todos. Somos demasiados. Los Pueblos dejan de ser seres sencillos y tranquilos entre más Idiotas los conformen, cuando están hechos de millones o más, son muy difíciles de entender, sus voces suenan como un incesante murmullo. Es entonces cuando se pone a cargo de darle voz al Pueblo a un Hablador, un puesto muy importante, porque es quien habla con otros Pueblos por medio de sus Habladores e incluso les traduce a los millones de Idiotas que no logran entenderse como Pueblo, lo que ellos realmente están diciendo.
Esta práctica tiene mucho que ver con la fe, ya que la mayoría de Idiotas solo esperan que el Hablador a quién le prestan, regalan o venden su palabra, tenga algún tipo de don magnífico que le permita darle lo que quiere o necesita, sin escucharlo jamás.

Ya no nos escuchan. Miles de Idiotas suben la voz y se dicen Habladores, otros compran el título y otros, los más importantes, los elegimos los del Pueblo. No importa. Todos se desentienden de lo importante, de la Realidad. No escuchan al Pueblo, así como el Idiota no escucha a lo Salvaje. Se apresuran a decir que hacer y a que alguién lo realice. Les parece que el Tiempo corre, que el Cambio no para, y tienen razón. Al menos en eso. Pero no se detienen a escuchar. La Diosa grita con nuestras voces y las voces de nuestros hermanos. En vano si nadie la escucha.

“Produce!” grita el Idiota “Crece!” y luego se dedica a devorar. Más por placer que por necesidad. Ese placer en lo prohibido y la libertad. En lo perverso y el perdón. En la muerte innecesaria y la venganza.
El placer de sentir la balanza cediendo hacia tu lado.

El Equilibrio o el Poder?
Solo un Idiota es capaz de plantearse la pregunta . . . y hay tantos . . .

Un poco de calor

Ya no sentía frío. En el lugar en que se encontraba nunca hacía frío, pero era reconfortante encontrar de nuevo el calor. El vientre del dragón se sentía cálido e incluso a veces parecía brillar a travez de su piel, como un fuego sin llama, escondido tras escamas de metal.
Ahora era allí donde despertaba cada vez y por fin vivía sus sueños en calma. Cada vez se arrepentía menos de despertar. Seguía siendo un niño y el mundo seguía siendo de nubes de nada, de vapor y pensamientos. Ya no le sorprendía.

A lo lejos, muy arriba, entre las nubes, veía la silueta del gigantesco rostro. Aquel ser, en cambio, aún le parecía imposible. Su piel era metal sobre metal, su cuerpo era monstruosamente grande, cabrían millones de niños como él dentro de su vientre, sus piernas eran casi tan gruesas como su tronco y del medio de ellas, salía una inmensa protuberancia que continuaba hacia atrás y arrastraba su delgada punta llena de espinas por el suelo. Lo había visto batir 2, 4 y 6 alas, de diferente tamaño, hechas de una película muy delgada. Los pequeños brazos se movían ridículamente a gran altura, aunque en perspectiva, cualquiera de las pequeñas garras en sus extremidades podría jugar con él, como su mano con un insecto. Su cuello se alargaba y enroscaba a voluntad, permitiéndole cualquier posición a su cabeza, que por ser tan solo un poco más gruesa parecía darle un fin precipitado. Su pronunciado hocico parecía partido y formaba una esquina afilada en la mitad de su cara, sus ojos encendían las nubes y el mundo al abrirse. No había visto a la boca abrirse por completo, pero parecía el agujero más oscuro y aterrador que se podía imaginar. “De una oscuridad así sale la Luz” pensó al recordar el fuego que era capaz de escupir.

Pero lo más interesante, lo que no esperaba ver salir de allí, era esa larga tira de carne dura y carrasposa, con la que se brillaba la piel constantemente. Solo una vez quiso brillarlo a él, a un niño, a un insecto. La cara se acercó, la boca se abrió y de la oscuridad salió lentamente su lengua, presentándose con pausa y ceremonia. No quería asustarlo y se notaba. Aun así, quedó paralizado, tal vez por el miedo, tal vez el instinto de supervivencia, tal vez las dos. Esperó intentando cerrar los ojos, mudo e impotente, sin control de sí mismo. No se le ocurrió apartarse o hacer algún intento de evitar el contacto. No veía otro camino. La carne se meció junto a él y no pudo hacer otra cosa que abalanzarse contra ella y abrazarla. Incluso se atrevió a sacar su propia lengua.
El encuentro duró poco, miles de agujas secas y duras lo alzaron en el aire, lo atraparon cuando el Dragón intentó lamerlo suavemente.

La sangre brotó tímidamente de heridas menores, pero no le importó mientras volaba. Se debatía entre pensamientos de amor y dolor. “Hay mil y una formas de volar y no he probado más que algunas”.

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