Archivo de 'Escudos y emblemas'

Escudos – El Soldador

Erase un cuerpo inerte. Un hombre muerto, una mirada apagada, un vacío.
Entre una pequeña multitud se entrego a la purificacion del fuego. Ahí estaba Igor, al igual que otros que alguna vez tuvieron el placer de conocer al Soldador en persona. Ese era su simbolo y realmente solo suyo.

El Soldador venía de lejos, un joven o incluso un niño, el menor de sus hermanos, sin esperanza de herencia, salió de su casa materna en rumbo a la ciudad, escogio el trabajo como metodo infalible y armó sus casa con sus brazos, levantando la luz más brillante. Una y otra vez. Armando bajo la Tierra, las estructuras que sostienen la vida de la ciudad. Uniendolo todo con una energía demasiado pura para mirarla directamente.

Su emblema consistía en el brazo grueso de un hombre que sostiene una gran luz, frente a su mascara de protección. Con un solo ojo, cuadrado y negro. Se suponia que el Soldador soldaba algo, pero estaba solo con la luz, de modo que a veces, a Igor le daba la impresión que estaban conversando.

Sus hijos cargaban una version diferente de su emblema. Debido a la casa de su madre, cuyo emblema era la Casa Grande, nunca tuvieron del todo claro del todo su imagen familiar. Al principio, era un Soldador frente a una Casa Grande, poco tiempo despues, el Soldador estaba en la puerta principal, como saliendo o entrando, lo que eventualmente llevo a que el emblema de la Casa Grande lo absorbiera y su figura se moviera entre las ventanas y el patio, indescisa de su lugar. Frecuentemente en sus viajes y otras ausencias prolongadas, el hombre desaparecia por completo del emblema, hasta que volviera y reapareciera en alguno de los cuartos. Parecia cambiar un bombillo o algo sencillo, pero cuando se iba, la luz desaparecia de la imagen.

Su hijo siguio usando la Casa Grande y aunque no se ve el Soldador, todas las luces estan prendidas. Su hija en cambio, uso un pendiente del Soldador cuando lo entrego a las llamas, en medio de sus propios rios, pero unicamente como recuerdo, pues ya habia transformado el emblema para si, quitando tan solo la mascara.
Su imagen es un brazo que alza la Luz en alto.

-He aquí lo que queda del el- penso Igor al ver las grises cenizas que se disponian a ser enterradas en su lugar -he aqui su lugar y su nombre, para que no se disperse en el Vacio infinito. Construyo toda su vida y mantuvo unido todo lo que pudo. Trajo Luz.

Igor miro como la tierra se unia con la Tierra y todo acabo rapidamente, porque en realidad ya habia acabado antes. Las ceremonias y ritos lo ponian nervioso, lo alargaban todo. La dama de la Luz caminaba junto a el, soltandolo todo hacia afuera como siempre, rios de lucidez.

-Tanta historia, tanta luz y a la final para mi, no sirve mas que para ponerle la sonrisa a un gato- pensaba ya un rato despues, mientras intentaba cerrar los ojos y enroscarse calidamente.

Escudos – La Sonrisa

Erase una vez, el joven Igor parado en un balcón, llevaba el torso descubierto y se apoyaba con una mano en la baranda mientras que con la otra balanceaba un porro de lado a lado mientras que su mirada se iba entre las nubes, el horizonte y la distancia. Le hablaba con suaves murmullos y besos que encendían y apagaban. Se hablaba a sí mismo y le hablaba al mundo. No a la mujer en el cuarto, cuando se ponia así era imposible hablar.

-No- repetía -no- solo eso -no-.

No podían hablar ahora, ninguno pensaba bien. Ella tenía cosas que hacer y compromisos que llevar a cabo mientras que él, se posaba en el balcón a mirar hacia afuera y hacia adentro. Balanceando el humo como si fuera nada, como si la nada lo guiara.

Ahí en la cama, se veía claramente su emblema, el emblema de su familia, el emblema que lo marcaba como un nombre marca a un salvaje cualquiera. Era la sonrisa de un gato que desparecía en la noche.

O quería serlo. Ya no se veía como antes, la silueta volvía a estar vacía, como hacía mucho tiempo atras. Cuando el emblema le hacía honor al nombre original de su familia, Noche. En ese tiempo, la imagen consistía en las ramas de un arbol seco, cruzando un campo estrellado, con la luna llena en la esquina superior derecha.

Luego de eso pasó por diferentes ancestros que lo transformaron, primero en la “Noche Oscura” sin luna, luego en el “Gato Pardo”, “Gato Negro”, el “Gato Invisible” y ahora, Igor heredaba la “Sonrisa del Gato”, aunque desde el Gato Invisible no se veía con claridad el Gato. Muchos en la familia o conocidos lo nombraban como la Sonrisa, y algunos otros se reían al comparar la sonrisa con el rostro cubierto de un hombre enmascarado y le decían, el Ninja o el RobaBancos.

Pero Igor miraba la sombra al rostro y no veía la sonrisa. Los gritos resonaban, afuera y adentro, el mundo necesitaba seguir adelante como siempre lo había hecho y el necesitaba despertar, pero no podía alejar su mirada. Veía la Noche, el nombre que aun portaba en alguna parte y una Sombra que subía por un arbol, con la intención de ver cada vez más lejos, pero la Noche es oscura y el arbol esta seco. La Sombra, se dijo a sí mismo y aspiró de nuevo el humo.

La Sombra que Trepa.

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