Archivo de julio, 2012

La Revolución del Pánico

Esta es la octava entrega de SereS

 

Apartes de La Revolución Salvaje [Libro de culto pos-guerra]

PARTE III

La Revolución del Pánico

 

Nadie esperaba algo así. Eran tiempos difíciles, la gran mayoría de la población estaba quebrada en su espíritu y en su cuenta bancaria. Personas morían por lo que tenían en los bolsillos. Una atmósfera estancada cubría la ciudad, como si el viento no pudiera entrar y toda la podredumbre se amontonara en el aire, formando una capa cada vez más densa de gas cálido y estático. Puedo decir incluso que muchos queríamos que todo cambiara. Una sensación compartida nos hacía sentir que nada de esto podía seguir así. De alguna forma todo cambiaría, y en las calles gritando, todos haríamos parte de ello. Es verdad. Eran tiempos difíciles y se sentía que debía haber grandes cambios, radicales. Pero nadie esperaba a un montón de animales salvajes apareciendo de la nada y apoderándose de la ciudad como si fuera nada. Lo detuvieron todo por solo un día,  nos hicieron verlos y escuchar sus dolorosas palabras. Nos hicieron sentirnos culpables.

 

Nadie sabía nada de Anon cuando todo comenzó. Se conocían los casos de alucinaciones y había rumores que indicaban que la droga Revolución Salvaje existía, pero la mayoría de la población no sabía casi nada de lo que estaba pasando. Vivían sus vidas como cualquier otro día, se acostaron a dormir y despertaron en una ciudad en llamas. En algunos casos su propio cuarto estaba en llamas.

Fue un golpe completamente destructivo y arrollador, no pareció que se llevaran nada de valor de ninguna parte, se limitaron a entrar por las ventanas, incendiarlo todo dentro de cada hogar y sacar a las personas a la calle, “salvándolas” del fuego.

Era un ejército enorme de pájaros negros que ocupaba el cielo entero,  luego supimos que muchos eran casi niños o adolecentes. Muchos jóvenes confundidos o con odio, fácilmente convencidos de que la salida es la destrucción, hicieron su trabajo perfectamente y con dedicación, aunque muchos otros se limitaron a volar. Después se supo que no todos ellos sabían lo que ocurriría esa noche, solo siguieron a la multitud.

En ese momento nadie pudo comprender el motivo o razones de sus acciones, muchas personas pensaron que otro país o incluso extraterrestres estaban invadiendo, muchos otros creyeron que los salvaban del fuego y volaban agradecidos y sonriendo, pero al final cuando cada vez más de nosotros estábamos en las calles y veíamos a los pájaros negros mezclarse en la oscuridad de la noche y emerger de las llamas una y otra vez, fuimos entendiendo que había un plan enorme, que le estaba prendiendo fuego a la ciudad entera y ese ejército de sombras negras, al menos en ese momento, tenía el control de nuestro Destino.

 

Cientos de edificios residenciales fueron incendiados toda la noche hasta el amanecer, momento en que la mayoría de los pájaros desapareció y solo quedaron algunos que se fueron a volar muy alto. La policía nunca pudo reaccionar al ataque, no estaban preparados para algo así y la mayoría de sus miembros tuvo que salir a las calles a apaciguar a las multitudes de personas sin hogar que se habían creado de repente. La ciudad era un caos, pero no hubo disturbios. La mayoría de las personas desalojadas tenían educación y ninguna relación con el mundo de la calle. Solo gritaban y se lamentaban, pedían justicia. Como una manifestación perpetua.

En la mañana, las calles estaban repletas de personas perdidas en el mundo, todas las tiendas, panaderías o puestos de comida estaban llenos. El pánico y la desesperanza se respiraba en el ambiente. Esto había sido un golpe bajo. A la población. Todos estábamos de acuerdo en eso, todos estábamos indignados e intrigados. La pregunta aún flotaba sobre nosotros. Por eso todos los televisores o AUTOs (Aparatos Útiles para TOdo) estaban sintonizados en noticieros o reeportes sobre la situación. Todos nos preguntábamos lo mismo: ¿Por qué?. Ese mismo día salieron a la luz los primeros pájaros negros arrestados. Pensamos que podrían resolverlo todo, pero no. Mucho después revelaría la policía los informes de interrogación que mostraban claramente que la mayoría de ellos pensó que todo era una fiesta, sabían volar con los trajes especiales, pero no podrían hacer los movimientos que hicieron los más experimentados.

 

A la media mañana ocurrió el primer incidente nuevo. Algo muy extraño. Al principio parecía un caso de combustión espontánea. Un hombre estallando en llamas en una estación de transporte y luego corriendo por medio de la multitud. Nadie lo reconoció o lo siguió. Todos los testigos confirman haberlo visto solo un momento antes que el pánico los hiciera apartarse. Varios mencionaron que las llamas parecían tener forma, como símbolos o al menos líneas. No los escuchamos entonces, pero la tensión subió mucho más. Entonces ocurrieron el segundo y el tercer incidentes. Realizados de la misma forma, pero en diferentes lugares de la ciudad, muy alejados entre sí. Fueron casi simultáneos, al igual que el cuarto, el quinto y el sexto. Siempre en lugares con mucha gente. Multitudes en su mayoría, de personas no afectadas por el fuego que intentaban seguir con su día.

Después de poco tiempo lograron identificar las máscaras de fuego y las líneas, en los videos de seguridad y encontraron que el pánico surgía de tigres de fuego. En ese momento parecía una locura, pero posteriores investigaciones encontraron conexiones con antiguas bestias chibchas. El Tigre cabeza de fuego era una bestia temible y los pájaros negros que escupían fuego podían ser una referencia a los pájaros negros que crearon el mundo con fuego.

La policía no pudo contenerlos, así que luego de algunas reuniones de emergencia, se permitió la entrada del ejército nacional, para que vigilara todo y siguiera a quién se prendiera en fuego. Se desplegaron por la ciudad y armaron operativos. Pasado el mediodía, la ciudad entera estaba vigilada. Ya no había pájaros en el cielo, era posible que los que había fueran pájaros de verdad, probablemente chulos o algún otro carroñero.

Conscientes de la vigilancia, los animales (como ya los llamaban algunos) disminuyeron el número de tigres de fuego, permaneciendo invisibles e intocables para las fuerzas armadas, a quienes ellos denominaron reptiles, llenando pronto las paredes de burlas e insultos. Algunos analistas dicen que los ataques se volvieron más dispersos y buscaban que las fuerzas armadas se desplegaran, otros afirman que en principio los ataques parecen dispersos, pero los mayores y más importantes ataques fueron alrededor del sistema de transportes, en particular la sección subterránea, planeando por adelantado acorralar a sus oponentes allí.

 

Lo cierto es que los ataques continuaron a pesar de todo, los animales parecían estar en todas partes, eran personas normales, vecinos o antiguos conocidos. Cualquiera podía ser uno de ellos. Informes posteriores de la policía sugieren la posibilidad de haber estado infiltrados desde el principio. Lo cuál explicaría algo de la historia oculta tras el accidental bombardeo subterráneo.

Las primeras noticias positivas a través de la TV indicaban que ya tenían información de los llamados animales y en esos mismos momentos se estaban desarrollando operativos definitivos. Poco después dio comienzo la extraña transmisión de Anon. Una reunión de altos empresarios en el último piso del más alto edificio, La Torre. Un sabotaje sencillo y elegante. Bajó del cielo como un pájaro más, apartando a uno de los hombres más acaudalados e influyentes del país, tomó la palabra para llamar cerdos a todos esos hombres de dinero y recordarnos a todos que somos humanos y podemos elegir nuestro camino. Con su grabación y una actuación bastante teatral, Anon nos mostró los tratos que se hacen sobre todas nuestras cabezas. En esa reunión se estaba pactando un trato entre el gobierno y una aseguradora extranjera, un seguro para los grandes capitales en caso de una gran emergencia.

La emergencia llegó antes de terminar el trato y habló con él, frente a frente, pidiéndole humanidad. El cerdo intentó hablarle con calma a la cámara que salía de su pecho, un buen motivo para no actuar con excesiva violencia, además de los pájaros que empezaron a volar alrededor de la terraza. Dijo que ayudaría a todos, habló de préstamos y pagos a largo plazo y Anon lo escuchó. Como todo el resto de la ciudad, que poco a poco había ido sintonizando sus AUTOs a la misma dirección. Todos lo escuchamos y cuando paró de hablar, Anon dijo -No- y habló por última vez. Es extraño ver ese video de nuevo, intenta darnos esperanzas, pero se ve derrotado, parece que sabe lo que ha de suceder un momento después.

Se voltea para volar, evadiendo de forma increíble a quienes intentan atraparlo. Cae y se levanta y vuela de una manera diferente, no planea, se desliza por el aire lentamente, con un movimiento de alas que parecen un latido de corazón.

Los últimos gritos no se entienden muy bien por el viento, el cerdo está furioso y le grita al alcalde y a los militares y cuando se sale de sus cabales se alcanza a entender sólo una palabra. Fuerte y claro, -Fuego!- y eso fue todo. Anon cayó del cielo y desde muy lejos se pudo ver la nube de pájaros negros bajando desde lo alto por él.

 

No murió, o eso dijeron los pájaros luego. Aunque nunca volvió a mostrar su cara. La ciudad dejó de ser lo que era, se ha vuelto un solo caos. Aquellos con intenciones de vivir en una ciudad normal, se han ido para no volver. Solo quedan salvajes, intentando abolir las calles pavimentadas y el dinero. La vegetación ha ido avanzando poco a poco entre todas las grietas y en las terrazas más altas se ven los más hermosos jardines, con la mayor cantidad posible  de plantas  para que sus semillas vuelen por el aire.

¿Será posible que la tierra cubra de nuevo este lugar?
Somos una ciudad en ruinas. No se puede entrar o salir con facilidad. Menos aún si se prueba la Revolución Salvaje (en cápsula) que comenzó la transformación.

Anon

Esta es la séptima parte de SereS

 

Apartes de La Revolución Salvaje [Libro de culto pos-guerra]

PARTE II

Anon

 

En medio de un caos político permanente, el descontento y desamparo de la población, y una fuerte tensión económica,  en una ciudad de poca importancia en el mundo, se creó una rebelión que en años posteriores se reproduciría una y otra vez, atravezando la Tierra entera, cambiando de simbología, pero no de significado. Una extraña batalla que de un día para otro, devastó las estructuras de gran parte de su territorio y dio inicio a una nueva forma de vida para gran parte de su población.

Las investigaciones posteriores de cómo y porqué se produjo este acto de transformación salvaje, terminan señalando siempre a la misteriosa figura de Anon. Su historia es algo enigmática y no deja del todo claras sus intenciones.

 

En primer lugar, su nombre real nunca fue revelado. Anon es tan sólo una figura pública. Empezó a existir muy poco tiempo antes de lo que él llamó la “Revolución Salvaje”. Poco más de dos años, probablemente después de haberse encontrado con la sustancia que le dio vida a la Revolución. La leyenda urbana habla de un científico desquiciado experimentando con alucinógenos poderosos, de la misma forma, otros cuentan que es un iluminado que vino a contarles el camino. Nunca se ha podido descartar la posibilidad de que Anon, fuese una identidad pública compartida por varias personas. Se ha establecido que un hombre específico portaba el nombre en público y era reconocido en diversos círculos de la sociedad, pero podría ser solo la fachada de un equipo mucho más grande.

Se han encontrado testimonios de personas que pensaban conocer personalmente a Anon, desde la calle hasta las altas clases, pero ninguno fue capaz de pronunciar otro nombre. Muchos lo apreciaban, otros lo admiraban y todos veían beneficios en su relación. De alguna forma, todos perdieron algo ese día. Pero eso no es extraño. El mundo entero perdió algo ese día.

 

Las primeras apariciones de este personaje se dieron en fiestas y encuentros juveniles, con un patrón algo inusual. Anon tan solo repartía una cápsula de Revolución Salvaje por evento. A una persona. De estos individuos que probaron la sustancia en sus inicios, ninguno pudo ser contactado para dar testimonio. Se presume que le siguen aún. O a su memoria.

Luego empezó a conocer más personas y a repartir las cápsulas con más facilidad. En esta etapa empezaron a aparecer casos de consumos en la calle y en oficinas. Dicen que tenía una forma extraña de moverse de un lado al otro, era hipnotizante, como ver animales salvajes cazando, pero no un tigre o un leon, sino algo que no da miedo, como un zorro o un gato.

Casi dos años después de sus primeras apariciones, la policía comenzó a buscarlo activamente. Los casos de personalidades transformadas estaba subiendo, cada vez era más notorio el cambio que sufrían las personas que eran alcanzadas por la Revolución.

Los afectados experimentaban cambios severos en su temperamento. El síntoma más notorio consistía en alucinar sobre animales o plantas en cualquier lugar, pero luego de un tiempo era posible apreciar los efectos secundarios, consistentes en una calma y una tendencia a reflexionar exageradas, que producen ideas extrañas y conclusiones descabelladas.

 

Según los testimonios, durante las primeras etapas, los efectos eran muy poco notorios, casi indetectables, pero los rumores corrían rápido entre los jóvenes y los mercaderes de placer. Una sustancia alucinógena de diseño de alta categoría. Los compradores aparecían en cualquier lugar, pero nadie la estaba vendiendo.  Solo estaban las personas que la habían probado y la leyenda de Anon, que desde el principio hasta el final parecía haber caído en desgracia recientemente. Con ropa desgastada y una larga melena descuidada.

Lo que muchos de los interesados no podían saber o tener en cuenta, es que las alucinaciones eran fuertes y pasajeras, pero los efectos secundarios eran permanentes. Aún está puesto en duda que tanto sabía Anon de su propia creación, probablemente estas personas eran apenas experimentos.

 

Estos individuos consumieron Revolución Salvaje por meses sin saber exactamente cómo les afectaba. Dejándose llevar por las visiones. Para cuando la mayoría entendió que las visiones también se volvían permanentes, su percepción de la realidad ya no podía volver a la normalidad.

Muchos intentaron parar de tomar las cápsulas, otros tomaron pastillas diferentes para contrarrestar el efecto. No funcionaron, tampoco la meditación avanzada o la cirugía.
No había escape. El mundo cambió para un segmento de la población que crecía a cada día, afectados por una epidemia silenciosa.

 

Mientras tanto, Anon se mantenía al márgen de todo, como un desconocido, una leyenda que solo unos cuantos podrían confirmar como real. Escogía a las personas menos populares, amigos fáciles que no preguntan demasiado y se aseguraba de dejarles una buena mercancía para que hicieran otros amigos.

La sustancia seguía circulando de alguna forma. Incluso se encontraron otras de menor calidad, probablemente fabricadas en otros laboratorios. No duraron mucho. La Revolución seguía surgiendo en lugares inesperados. Hasta que comenzó el pánico sobre los efectos secundarios. Los pocos que intentaron cirugía engendraron grotescas leyendas por su cuenta. Entonces Anon pareció detenerse. Espero un tiempo largo, varios meses, y comenzó a darse a conocer. La mayoría de los afectados ya estaba aceptando su nueva realidad sin poder adaptarse a ella y cuando lo conocieron, se dejaron guiar por este personaje que parecía conocer a la perfección el nuevo mundo que se abría ante ellos.

En poco tiempo se hizo conocido por la ciudad entera. Ya no repartía más Revolución, por lo que se cuenta solo caminaba y hablaba por toda la ciudad, tenía amigos en todas partes, pero pocos lo seguían mucho tiempo.

 

Las personas se reunían a su alrededor, aún en los testimonios, años después era posible encontrar orgullo en la voz de quienes lo habían conocido. Él los hacía parte de algo más grande.

Fue allí, en la multitud de gente contaminada con sus alucinaciones, que Anon encontró el ejército que se rebeló un tiempo después. Un acontecimiento muy extraño. Los medios lo llamaron la “Revolución Salvaje” al asociarlo a los eventos recientes, pero en realidad no propusieron un golpe de estado, ni siquiera un movimiento agresivo dirigido hacia el gobierno o a ninguna persona en particular, solo a propiedades privadas y públicas. Investigaciones posteriores dedujeron que el objetivo central de la monstruosa hazaña era crear una situación de crisis y decisión en la población entera, preparandolos para la ominosa transmisión que concluiría la batalla.

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