Una vez más, el cielo caía sobre sus cabezas.
Gritos de desgarramiento y dolor se oían en sus mentes mientras se miraban fijamente a los ojos, quitaban la mirada, esperaban y volvían a mirar.
Tantas ilusiones derretidas sobre las mismas rocas, tantas promesas al vacío, tantos engaños al espejo.

Una vez más el mundo se desmoronaba, pero ya estaban acostumbrados, charlaban esquivando pedazos de explosiones, mirando los ojos muertos de los que vuelven pero no viven más, paseando por las ruinas de su pasado, mirandolas desde lejos, apretaban los labios o se bañaban en olvido.

Una vez más el mundo se desnuda ante los ojos ciegos de los idiotas que lo recorren, el viento los lleva a donde van y nadie entiende.