Archivo de junio, 2010

Corrientes de Humo

En la más lejano rincón inexistente  de un paisaje completamente blanco, neblinoso y desprovisto de horizonte, un niño y un Dragón jugaban a hacer nubes. Respirar, le llamaba el Dragón, pero para el niño claramente era hacer nubes.

El Mundo que le rodeaba solo tenía nubes, era lo más real que podían crear, incluso eran bastante sólidas, como lo pudo comprobar al intentar atravezar la mano y encontrarse con una textura mezcla de almohada suave y potentes paredes electromagnéticas, parecidas al caucho. La mano se devolvió ligeramente refrescada y con los pelos de punta, mientras que la nube se limitó a cambiar de forma y alejarse lentamente, murmurando lo que podrían haber sido insultos de nube.

-Lo siento- dijo el niño, pero ya se había ido y otras reemplazaban su lugar rápidamente.

Una ligera corriente sopló contra su cara pero no la sintió, luego recibió una inmensa corriente de viento espeso a sus espaldas que logró levantarlo un poco del suelo y le levantó la camisa hasta ponersela alrevez. Se sintió supremamente ridículo y con algo de fuerza, rompió la camisa en pedazos. Estaba hecha de aire espeso. Humo de algún tipo. Era una ilusión.

Volteó su cuerpo y vió el hocico del Dragón que le saludaba como un par de geisers apuntando directamente hacia él. Mucho más allá dos luces encendidas como pequeños soles tras la niebla.

Sintió como el aire volvía lentamente y lo atravezaba y sin pensarlo, su cuerpo comenzó a correr alrededor de la cabeza del Dragón. En ningún momentó alcanzó a analizar el hecho de que el Dragón le seguía con la mirada y la nariz. La siguiente estampida de nubes concentradas de humo lo levantaron en la mitad de la carrera.

“Creo que no se da cuenta que no puedo sostenerle la mirada” pensó mientras lo recibía una nube cualquiera que pasaba por ahí “creo que no entiende mis acciones o mi incomodidad”, intentaba mirarlo a los ojos fijamente mientras la nube lo atravezaba, parecía sonreir “creo que incluso, se ríe de mí”.

Cayó al suelo aparatosamente dando vueltas hasta lograr agarrarse firmemente. Cuando lo soltó y se levantó, los pedazos se esfumaron volando. El suelo era una nube. No había nada tan solido como el Dragón. “Y yo” pensó. Nada más parecía real y aun así podía ser usado. Las ilusiones tambien servían de apoyo. Era solo aire caliente.

Miro al Dragón, se había demorado mucho? acaso el Dragón sostenía su aliento a proposito? parecía haber alzado su cabeza un poco, haciendo una mueca con los bordes de su boca. “Va a soplar”.
Con algo de pánico el niño miro a ambos lados y una vez más no vio nada de que aferrarse. Solo que esta vez se quedó quieto. No corrió, no se sorprendió. Observó y cuando el aire caliente golpeó su cuerpo, solo le hizo apretar las piernas y bajar el pecho. También lo calentó, le sugirió un olor dulce y al fuego, le ofreció algo bello, un pensamiento, una sensación, una promesa. Todo era una ilusión. Nubes y aire caliente, nada era real.

“Excepto el Dragón y yo” pensó y levantó un pie tras otro, lentamente. Directo a la boca de la bestia que jugaba con él.
“Hacia lo real, sea lo que sea. No hay nada mas”.

Ojo Rojo

De nuevo muerto y enterrado. Cuantas veces he pensado en eso.
De nuevo victima de una batalla que no puedo ganar. De nuevo perdido. De nuevo ciego.

Esta vez es diferente, como todas, pero esta vez no la olvido. Debo recordar, quiero recordar.
De como una historia se desenlaza antes de darle inicio, de como piensas que vas a encender el mundo y la noche te explota en la cara. La noche sabe a mi propia sangre y la pelea es toda mía.
No la entiendo, ni su causa ni su desenlace. No entiendo la necesidad.
Pero es mía, la pelea es la derrota y es toda mía.

No hace falta más que el dueño del rancho y un loco que reparta golpes. Una orden, una señal. Un malentendido y unas ganas de matar, un desprecio y una oportunidad.
Una vez mas la historia se repite en mi piel. La pelea no ha comenzado y estoy derrotado.

Pero debo aceptar que me gustaron un par de cosas. La rabia de la derrota estupida y absurda me ha invadido de maneras que no conocía o recordaba. Senti la sangre de nuevo. Le temi, de nuevo. Me senti vulnerable, indefenso de nuevo. “no lo vi venir, no lo vi venir” Boooom!!! no hay excusa. Nada vale.
Me sentí desnudo.
Y entonces los mire. Ellos me veían, de pie, al ojo, y senti el miedo y la verguenza derramarse sobre sus rostros. Mi derrota solo mia, vale mas que sus victorias. Las disculpas y elogios resbalaban sin sentido. Explicaciones y silencios. jajajajajaja. Silencios, como me gusta provocarlos.

No vale nada. No queda nada mas que el recuerdo y esa pequeña cicatriz, que aun no se que tan pequeña llegue a ser. Pero quiero recordarlo, quiero sentir ese golpe de nuevo para no tener que sentir otro. Recordar la sorpresa en mitad de una pregunta similar a “hey que pasa?” (es decir “he— “). Quiero recordar la sorpresa al tocarme el ojo y ver sangre, al no poder enfocar, al no entender que habia sucedido.

Quiero recordar porque siempre es asi. Porque asi actua la gente con miedo. Sin pensar. Siempre quieren golpear primero, simpre es mas facil pedir disculpas despues.
Quiero recordar que estaba derrotado antes de que la pelea comenzara y que nunca comenzo.
Que no hay forma de ganar asi. Que la derrota es real y no se opaca con otra victoria o venganza.

Que no necesitas un oponente digno para que te derrote, solo necesitas bajar la guardia cuando debes estar alerta. Que solo se necesita un buen golpe. Que soy mortal y eso da miedo.
Y recordar que el miedo hiere aun mas.
No hay fuerza sin valor.

El sabor de la sangre y la rabia. Tienen que servir para algo mas.

“Ama a tus enemigos, porque ellos sacan lo mejor de ti”

Gathacol.net