Archivo de agosto, 2007

El nacimiento

Aquí comienza una Profecía de Otro Tiempo

 

Hace mucho tiempo naciste, eras especial y se notaba. El primero de tu raza, la prueba del destino venidero. Creciste con esa necesidad insaciable de probarlo todo, devorar el mundo.

Tus pasos se diferenciaron de los del resto, dejabas claro tu camino. Tus iguales te seguían atónitos, habían vivido siglos sin siquiera notar los placeres que tu habías descubierto por tu cuenta, dejaron sus pasiones por la tuya. No los notaste acercarse, no los veías, estabas absorto en tu sentir, persiguiendo el infinito. Te acostumbraste a que estuvieran ahí, mirando al infinito, intentando adivinar tu pensamiento. Los olvidaste mirando al infinito. Cuando te fuiste, te esperaron como rocas, mirando al infinito.

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Sobre el placer

-Y es que todos somos dioses, y eso es lo que comprendemos en los momentos más importantes, las distintas formas como llegamos a sentir que somos invencibles son los placeres y eso es lo que terminamos buscando toda la vida- dijo el joven

-Por eso el momento de desespero, porque ahí encontrarás la verdad y en ella placer y ese placer definirá tu futuro. Porque la verdad es que tu has hecho todo esto y es tu deber transformarlo en algo mejor, conservar lo que da lugar a tu placer y derrumbar lo que lo amenace. Y entonces el placer evolucionará y lo sentirás, te envolverá y te dirá la verdad y se convertirá en ella y te guiará ciegamente por el resto de tu vida- dijo otro

-Y si todo lo hice yo? entonces este es mi placer? Sé que soy descendiente del mundo, pero no lo entiendo, no logro comprender como me conecto con todo lo que me antecede, prefiero guiarme por lo vivo, devorar lo que se mueva y dejar al mundo de lado, decirle que no es mi placer, que mi placer soy yo y que soy todo por lo que vivo … pero no es así, porque sigo devorando al mundo, porque sigue siendo mi placer aunque lo niegue, y no debería negarlo, no puedo-

-Este sí es tu placer y no intentes negarlo, intenta redefinirlo. Eres un dios y el placer es tu poder. El mundo te lo da para que lo protejas, el placer es tu alimento. Eres tu el que lo siente, lo propaga y lo entiende, el placer es tu secreto-

Una casa enorme

Un humano solía atravesar con relativa fluidez las paredes del tiempo, vivía en una casa enorme en la que parecía cultivar telarañas para luego respirarlas y alimentarse.
Moría poco a poco en esa casa, en la que era capaz de estar desde el principio, aunque no lo hiciera.
Le gustaba pasearse por sus corredores y refugiarse en sus esquinas, correr y despertar sofocado, gritar y detenerse por momentos interminables para escuchar su propia voz rebotando entre las paredes, buscando una forma de salir.

Le parecía extraño despertarse en su cuarto, vestirse y bajar las escaleras, por eso era común que se durmiera en otro lugar y se mantuviera días sin cambiar de ropa, siempre intentando subir hasta el final, salir al tejado y saltar. Pero se despertaba en su cuarto y se despertaba vistiéndose y se despertaba bajando los peldaños cada vez más rápido. No sabía que le gustaba, sabía lo extraño.

Se soñaba muy pequeño, caminando despacio entre los largos corredores, viéndose a sí mismo pasar infinitas veces, con todas las caras, todas las expresiones. El techo estaba demasiado alto y las telarañas eran espesas y colgaban allá arriba, lejos de su alcance y su nariz. En las esquinas estaba él refugiado, muchas veces repetido, dialogaba entre sí, pero solo a veces se entendía.

Soñaba que todo estaba lleno de él, de todas sus formas, en todos sus momentos, soñaba que era el único y que la casa era suya. Le parecía extraño.

Luego despertaba y no lo notaba, se sentía pequeño.

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