Ahora vuelvo a recordar la última vez que sentà la furia de los tiempos pasados derramarse de mis venas y apuntar a mi boca y a mis ojos. El odio al mundo quemando el pecho y la extraña sensación de ser vulnerable en un lugar que lastima con la mirada, con la propia.
Pocos momentos la merecen, ahora los recuerdo como uno solo lejos de aquÃ, acercandose lentamente mientras que yo corro hacia las montañas por un refugio.
La furia no es mÃa, sé que es nuestra y está ahÃ, inmovil, esperando a consumirnos poco a poco hasta el dÃa de la implosión. El cancer es esa parte que solo se empeña en crecer independientemente del resto, no se pregunta, no tiene objetivo, no sabe, no se mueve, crece. Es el cuerpo que ha dejado de ser orgánico, es la lógica del sucidio y la autodestrucción.
Que furia! me siento vulnerable con recordarla, me sentà debil entonces, me siento bien ahora. Aun la siento en las venas y espero ser capaz de canalizarla. Aun la siento lejos y sé que será mi deber entregarme cuando llegue el momento.
Mi furia contra el cancer que la alimenta. Nuestra furia, por toda la anestesiada.