Archivo de enero, 2007

Conozco . . . Algo

No conozco al mundo, nunca he estado en él y aun no he existido para él. Sin embargo, desde mi privilegiada posición, he podido conocer otras cosas.
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IV. Intentos

Por otro lado, aunque no volvieron a ser usados, esos primeros desechos sí fueron promotores de una nueva forma de producción; por ellos, muchos otros hacedores resolvieron rapidamente dejar de producir los mismos desechos de antes e intentar hacer algo hermoso con uno solo,sin tomar en cuenta siquiera que seguiría siendo solo un desecho.
Algunos se enfrascaron en ello de tal manera que lograron hacer algo similar a lo que se proponían, pero movidos más por obdtinación que por resignación, ninguno hizo algo equivalente a esos primeros magníficos desechos. En ciertos casos los hacedores-usadores llegaban a tomar cariño por sus desechos y les daban ese valor que deseaban, pero debido al desgaste que provocaban en ellos mismos (el desgaste propio de los desechos pronto dejó de ser preocupante e incluso se empezó a confundir como una especie de prueba de amor, ya que era la marca clara del uso repetitivo que le daba un hacedor-usador), lo que realmente lograron hacer la mayoría de aquellos nuevos hacedores-usadores fue odiar sus desechos y desgastarlos con la misma rapidez que aquel gran innovador, pero considerandolos cada vez más repugnantes.
De esta forma, los efectos del amor fueron mezclados irremediablemente con aquellos propios del odio y tomados por iguales, no porque los usadores, a quienes eventualmente llegarían esos desechos, no reconocieran el odio, sino porque no concebían la diferencia en el producto.
D e todas maneras, eEl amor-odio, debido a su falta de practicidad, no logró ser más que un estallido pasajero y pronto llegó a ser un valor de cambio posible, pero de uso sumamente restringido a aquellos pocos dispuestos a usarlo.

 

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III. El nuevo Valor

Por decisión unánime, el titulo será El Comercio

 

El homenaje no afectó tan solo la imágen icónica del Innovador, volviendola estática e inmutable, sino que también tuvo el poder de sacar a relucir un nuevo valor escondido en aquellos desechos gastados que había dejado tras de sí, el amor.
Seguían siendo desechos, sin duda, pero esa ya había dejado de ser su más clara característica, la constante destrucción a la que habían sido sometidos daba indicios de intimidad y los hacía únicos, ya que aunque alguién más llevase a cabo el mismo procedimiento, no sería exactamente el mismo y la naturaleza del hacedor-usador marcaría de forma diferente sus propios desechos.
Por ello, estos magníficos desechos fueron recibiendo más y más atención con el homenaje de su creador, hasta eventualmente opacarlo, dejandolo como un ícono histórico menor.
Claro que todos eran concientes que ese valor extraño e inconcebible hasta el momento, no era de ninguna forma un valor real de cambio, porque nadie podría amar aquellos desechos de la misma forma que su creador y por lo tanto nadie podría pagar su precio, ni ser suficientemente digno como para permitirse usarlos, así que tomaron una posición de reliquia y se dedicaron a permanecer quietos, recogiendo polvo, sin ser usados nunca más.

 

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Una manera

Convencido el mundo que la información ha de dar paso a la acción, impone a sus hijos la obligación de crearse a sí mismos, luego de sugerirles lo que podrían ser.

II. El Innovador

Segunda entrega de esta metáfora sin nombre . . . pronto lo tendrá.

 

Cuando el sistema de dolor se popularizó, él, el primero, que ya había entendido hacía mucho tiempo la dinámica de los desechos, empezó a ser considerado un icono y tal vez el más representativo de lo que ahora ocurría, el fundador. Él era la imágen de un nuevo giro que, aunque nadie adoraba, parecía crecer cada vez más, en un ritmo lento y apagado.
Pero a diferencia de la sensación popular, a él no le agradaba tanto ese papel que le había tocado jugar, lo sentía como una cruel burla del destino quién no solo se regodeaba dándole pruebas de su incompetencia, sino que incluso lo hacía usar títulos, que él no consideraba mejor que estigmas.
Sintiéndose humillado por el mundo entero y frustrado por no poder enojarse con nadie, excepto consigo mismo, dejó de intentar producir algo mejor y se dedicó a usar sus propios desechos. No podía pasarle ese dolor a nadie más, lo sentía propio y la extraña sensación de culpable liberación al momento de pensar en ponerlos en venta, estaba siempre acompañada de un gran temor con aires de prudencia. Y a medida que el tiempo pasaba, y el gastaba sus desechos, las dos sensaciones se hacían cada vez más fuertes y él cada vez más débil.

Era de conocimiento popular que todos los productos debían circular y que tanto los desechos como la mercancía de alta categoría debían servir a otro diferente al hacedor, de lo contrario este se transformaria en un hacedor-usador y se desgastaría junto con sus desechos. Por lo tanto él no se sorprendió al ver que se desgastaba muy rápidamente y que al contrario de la forma usual en que se terminaban las vidas, la suya acabaría prematuramente. Aún así continuó, lo extraño es que el dolor que fue aumentando y termino por apoderarse de él, se fue convirtiendo a su vez, en amor por sus desechos, que poco a poco se gastaban y lo iban gastando a él. Y el amor creció y creció mientras el mundo parecía relucir a su alrededor, lo resentía y extrañaba, como si estuviera seguro de no poder encontrar allí lo que deseaba, no por el lugar sino por haber pasado ya, el momento preciso.
Eventualmente todo el dolor y todo el amor y todo el resto, lo hicieron estallar en un suave suspiro final que no existió, ni entonces, ni nunca, pues no fue escuchado. Sin embargo, luego de un relativamente corto periodo de tiempo, él fue encontrado y postumamente homenajeado como aquel antiguo gran innovador que renegó de ello hasta el final de sus días.

 

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I. Producto y Moneda

Este es el comienzo de una metáfora sin sentido oculto, un intento de un escrito que requiera una interpretación ajena para convertirse en algo real.
He intentado forzar un poco el dictado y él, hasta el momento, me lo ha consedido, así que parece que al menos por un rato habrá material.
Sin nada más que decir, esperamos que alguien lo disfrute.

 

Su mente estaba seca al igual que su boca, sus ojos cansados y sus muñecas torpes, “o este no es un buen momento, o es el mejor de todos” pensó, tal vez para darle un aire más interesante, la verdad es que nada fluía por él, estaba morado por dentro y eso lo exasperaba y distraía al mismo tiempo y en intermitencias. “No” pensó. Y aún así, todo lo que salía de él eran desechos, y su valor solo podía ser traducido en dolor. “¿Quién pagaría por dolor?”. Lo sorprendió lo extraño de la respuesta antes que de la pregunta y siguió haciendo los mismos desechos, intentando que fuesen algo mejor, pero solo logrando hacer muchos más de ellos.

Los desechos comenzaron a abundar. Sin embargo solo eran utilizados por aquellos dispuestos a conformarse, que tampoco eran pocos y alcanzarían para sostenerlo a él y a algunos otros iguales, rivales, colegas.
Contrario a lo que muchos esperarían, estos desechos no fueron obstruídos (a pesar de ellos mismos haber sido obstrucciones) por nada. Ni por aquellos que los recibían, ni por los que no, ni por nigún otro tercer miembro o intermedio. De hecho los desechos fueron empezando, poco a poco, a ser una parte activa del lugar y a pesar de no ser los preferidos de nadie fueron cobrando importancia, no solo gracias a tener tan amplias existencias, sino también, por la facilidad de comercio con su moneda, el dolor.
El sistema del dolor es muy sencillo y permitía limpieza y eficacia al pagar todo aquello engendrado por el dolor, simplemente ofreciendose a recibirlo. De esa forma el hacedor se libra del dolor causado por sus desechos dandoselos a otro para que los use y el usador ahorra el precio de lo que necesita, en cualquier otra forma de pago más difícil de conseguir, por tan solo aceptar el dolor.

 

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Sorpresiva revelación

Tarde, pero no tanto, se dio cuenta que no era hijo de Dios sino de su padre y ahora no podía evitar sentirse como ese niño que nunca quiso ser, vulnerable e incompleto. Ya no valía la pena seguir maldiciendo al Cielo y tuvo que empezar a agradecer en la Tierra.

DARK DREAM

“If something’s hiding in the dark
I don’t wanna know about it”
“Something crashed and made a hole
I don’t know if that’s right or wrong”

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GRAN MENTE

Solo existe una gran mente, su único instinto es la creación de diferentes realidades, algunas sumamente complejas, en las que crea conceptos tan extraños como el tiempo, cuerpos materiales regidos por reglas específicas o incluso otros seres que califica de iguales. Otras realidades son más simples.

En una de las infinitas realidades que crea, se piensa a sí misma y lo escribe.

En otra, se piensa a sí misma y lo lee.

En otra se sabe y no le importa.

En otra tal vez lo disfruta.

En otra se odia y no consigue escapar.

En otra puede que haya descubierto que tiene sentido.

En otra sueña y no entiende.

En otra simplemente no se acuerda.

En otra duda.

Tal vez en alguna logre no existir.

Y solo entonces, cuando ya vió el mundo cerca y sintió la pesadez de la realidad, lo dominó la inevitable necesidad de confesarse

Entonces, esta es la vida extraña que tanto me esforcé por encontrar . . . no sé que tanto la soporte

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